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16:28h. Sábado, 18 de Agosto de 2018

Setenta años de la Novena y los Gozos al Santísimo Cristo de la Humildad que se venera en El Toboso

La fiesta del Santísimo Cristo de la Humildad, patrón de El Toboso (Toledo), también conocida como festividad de la Pascua de Mayo que la Patria de Dulcinea celebra durante el fin de semana de Pentecostés, permite extraer algunos de los muchos detalles y curiosidades que componen esta manifestación de fe, devoción y piedad popular hacia esta santa imagen de Cristo, profundamente morena por haber sido hallado entre un montón de carbones.

Hacer un par de años, en 2016, InfoParroquia ofreció a sus lectores y seguidores un amplio reportaje sobre los Oferentes del Santo Cristo, uno de los elementos importantes de estas fiestas patronales de El Toboso. Ahora, esta misma agencia parroquial de noticias redescubre otro componente singular de esta devoción y fiesta, los textos y oraciones que en los días del Solemne Quinario se practican como rezo y plegaria: la Novena, el Himno y los Gozos, que en este 2018 cumplen 70 años de existencia y uso religioso devocional.

Tras la contienda civil española (1936-1939), la vida religiosa y de piedad en El Toboso quedó bastante quebrantada por los destrozos materiales que se sucedieron en estos años en las iglesias, conventos y ermitas de la localidad. A la par, sufrieron estos mismos efectos ruinosos las diferentes manifestaciones devocionales con que contaba la población hasta ese momento. Concluida la guerra y puesta en marcha una recomposición de la vida social, convivencial, laboral, económica y cultural, la vida de fe en El Toboso inició igualmente su camino de restauración en todos los órdenes y niveles, desde la reedificación y rehabilitación de los edificios religiosos hasta el rebrote de las devociones y manifestaciones de piedad con que contaban los toboseños. Y entre ella estaba la devoción a Jesús de la Humildad.

El ya desaparecido Padre Luis Villegas, sacerdote toboseño que en su afán por documentar todo lo relativo a la pervivencia de esta devoción tan característica, publicó en 1965 una reseña histórica de Nuestro Padre Jesús de la Humildad, patrono de la muy ilustre villa de El Toboso. Dicha reseña está editada, a modo de prólogo, en el libro de la Novena (1965) donde, además de referir la leyenda que atestigua la aparición de la imagen del Cristo de tez morena a un piconero, ofrece unas suculentas fechas. En 1923, la sala para pobres del antiguo hospital, pasa a formar parte de la ermita viéndose esta agrandada. En 1930 se inaugura la fachada y la torre. En 1939, una vez terminada la guerra civil, se restaura tanto el interior como el exterior de la ermita y se encarga la nueva imagen, que es la que en este momento se venera. Veinte años más tarde, en 1959, es el estreno del actual trono carroza, autoría de M. Alaminos. Y así un discurrir de actuaciones arquitectónicas, ornamentales y de ajuar que ha seguido hasta nuestros días.

Novena

Pero junto con la ermita y sus enseres también había que restituir la devoción al Santísimo Cristo de la Humildad. Así, en 1948, hace ahora 70 años, se edita el texto más antiguo que tenemos de la “Novena a la Santa Imagen de Jesús de la Humildad, Divino Redentor que se venera en esta Villa de El Toboso (Toledo)”. La publicación corre a cargo de la Imprenta Nacional de la vecina Quintanar de la Orden; cuenta con el nihil obstat del censor del Obispado de Cuenca, Lic. Constantino Gómez y se imprime bajo la potestad del Obispo de Cuenca, Mons. Cruz Laplana Laguna, que murió mártir en 1936. Todo hace pensar que esta novena, los textos y oraciones, ya estaba anteriormente en manos de los fieles toboseños.

El texto de esta novena se compone de una oración de acto de contrición, otra oración primera que ha de hacerse para los nueve días y la oración final que se dirá todos los días. Entre estas oraciones, primera y final, están las oraciones para cada uno de los días del novenario. Así, la oración del primer día contempla a “Jesús coronado de espinas”; la oración del segundo día, “El rosto de Jesús desfigurado”; el tercer día, “Jesús escupido”; el cuarto día, “Jesús abofeteado”; el quinto y sexto día, “Jesús con las manos atadas” y “Jesús con la caña por centro”; día séptimo, “Jesús con el manto de púrpura”; el octavo día, “Jesús burlado”, y el último de los días, el noveno, “Jesús presentado al pueblo”. Todas estas oraciones se acompañan, como se indica, del rezo de tres o cinco Padrenuestros. Al final aparecen los Gozos con todas sus estrofas.

En 1965 aparece una segunda edición de la novena, quizá porque la anterior ya se había agotado. Está editada por la Imprenta Moderna de Quintanar de la Orden. Se mantienen los mismos textos de las oraciones; mismos son el nihil obstat y el imprimi potest correspondientes al Obispado de Cuenta, aunque por estas fechas la Parroquia toboseña ya depende del Arzobispado de Toledo. La novedad está en el prólogo del Padre Luis Villegas donde hace una “reseña histórica de Nuestro Padre Jesús de la Humildad, patrono de la muy ilustre villa de El Toboso”, a la que nos hemos referido anteriormente junto con las fechas más destacadas. Suponemos que es el mismo Villegas quien se encarga de esta edición de la novena y en cuyo final introduce los Gozos, sin todas las estrofas, y el Himno del Santísimo Cristo de la Humildad, cantos que a día de hoy se siguen interpretando durante las fiestas de la Pascua de Mayo de cada año.

La tercera edición es de 1993 y posee lo mismo que la segunda. Esta tercera la imprime Imprenta Evigraf, de Mota del Cuervo (Cuenca). Existe una cuarta edición, respetando todo lo expuesto anteriormente e impresa por la misma imprenta moteña.

Himno y Gozos

Junto a las oraciones y textos rezados de la novena, también han aparecido en el tiempo unas composiciones líricas, de autor desconocido, que han sido musicalizadas para adquirir la forma de himno y gozos. Esto es, un canto hímnico religioso que expresa los sentimientos de alabanza y plegaria hacia el Cristo de la Humildad y que identifica y une entre sí a quienes lo interpretan con idéntica devoción. En cambio, los gozos vienen a ser una especie de liturgia popular practicada como acto de devoción y que alaban las excelencias del Santo Cristo para los toboseños. La palabra gozo es un término que procede del vocablo latino gaudium y que hace referencia a la alegría del ánimo o al sentimiento de complacencia al recordar las acciones del Cristo para con sus hijos de El Toboso.