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  • Diario Digital | sábado, 13 de agosto de 2022
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El Gobierno regional actualiza y refuerza su normativa para prevenir el desperdicio alimentario y facilitar la redistribución de alimentos

El Ejecutivo autonómico última su estrategia Sin Desperdicio 2030, que tiene como objetivo reducir a la mitad el desperdicio alimentario en Castilla-La Mancha (62.000 toneladas de alimentos al año valorados en 125.000 millones de euros.) Llevará incorporados los criterios del futuro Plan Regional de Compra Pública Responsable.

El Gobierno regional actualiza y refuerza su normativa para prevenir el desperdicio alimentario y facilitar la redistribución de alimentos

El Gobierno de Castilla-La Mancha ha modificado el Decreto regional contra el Desperdicio Alimentario con el objetivo de “reforzar la normativa regional que estamos desarrollando para prevenir el desperdicio alimentario y facilitar la redistribución de los alimentos”. Así lo ha afirmado el director general de Agenda 2030 y Consumo de la Consejería de Desarrollo Sostenible, Ramón Lara, en el desayuno informativo en el que ha explicado los detalles de la aprobación por parte del Consejo de Gobierno este lunes de la modificación del Decreto 19/2019, de 26 de marzo, “para actualizar el marco de actuación de la administración autonómica, tal y como nos habían solicitado miembros del Foro Regional del Desperdicio Alimentario en su primera reunión”.
 
Lara, que ha estado acompañado por Rafael López, gerente de la Fundación ‘El Sembrador’, una de las empresas de inserción que solicitó el cambio de normativa, y del secretario general de Caritas Diocesana de Albacete, Antonio García, ha señalado que se adapta la reglamentación para que “no sólo se contemple la donación de los excedentes, sino también la valorización de los alimentos en su redistribución posibilitando con el mismo la creación de empleo”.
 
Con esta decisión, el Ejecutivo autonómico incluye a las empresas de inserción entre las entidades y organizaciones participantes en los procesos de recuperación y redistribución de excedentes alimentarios “fomentando que puedan generar empleo entre los colectivos desfavorecidos a través de acciones de economía circular, aplicando criterios de contratación pública responsable”, ha subrayado el director general.
 
El representante de Desarrollo Sostenible ha remarcado que se refuerza también así el nuevo derecho de las personas consumidoras a su soberanía alimentaria vinculada al consumo de productos locales y de estación distribuidos en circuitos cortos de comercialización y a un consumo responsable basado en la prevención del desperdicio alimentario y de los recursos básicos, “que recoge nuestra Ley de las Personas Consumidoras”.
 
En septiembre el Gobierno regional aprobará la Estrategia Sin Desperdicio 2030
 
El director general ha afirmado que “el objetivo final de este Gobierno es reducir a la mitad el desperdicio alimentario en 2030”, aplicando el ODS 12 (Producción y consumo sostenibles). Para este fin, “estamos terminando de desarrollar nuestra Estrategia Sin Desperdicio 2030, alineada con la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario del Gobierno de España, y que, en el caso de Castilla-La Mancha, vamos a hacer que confluya con las Estrategias de Economía Circular, de Agenda 2030, de Educación Ambiental, con la futura normativa de gestión de residuos, y que se incorporé al futuro Plan regional de Compra Pública Responsable”, ha dicho.
 
Lara ha detallado que no es la primera iniciativa que incentiva el Ejecutivo de García-Page en este sentido, detallando que, en la convocatoria para 2022 de concesión de subvenciones para el desarrollo de proyectos en materia de consumo responsable realizados por entidades sin ánimo de lucro, “se van a financiar varios proyectos contra el desperdicio de alimentos. Y en la campaña que se llevó a cabo en Navidad con el sector hostelero repartimos 120.000 salvamanteles y cubre cubiertos y 15.000 envases para que los clientes de los establecimientos pudieran llevarse los sobrantes de sus menús”.
 
El responsable de Agenda 2030 y Consumo ha concluido poniendo sobre la mesa varios datos que ha calificado como “preocupantes”. En España, se desperdician 31 kilos de alimentos por persona, lo que representa 250 euros por consumidor, y es el equivalente al ocho por ciento de los gases de efecto invernadero que se producen al año. “En Castilla-La Mancha desperdiciamos 62.000 toneladas de alimentos al año valorados en 125.000 millones de euros”, ha detallado Lara.
 
“Tenemos que ser conscientes que el 42 por ciento del desperdicio alimentario lo generamos las personas consumidoras (según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación), no las grandes cadenas de distribución, ni la hostelería, ni los productores, sino las personas que sin necesitarlo estamos contribuyendo a la producción de alimentos que no consumimos”, ha remarcado.
 
Distintivos de Calidad a las Mejores Prácticas en Consumo en 2022
 
En otro orden de cosas, Ramón Lara ha informado de la publicación en el DOCM de este martes de los Distintivos de Calidad a las Mejores Prácticas en Consumo en 2022, con “los que pretendemos incentivar la participación proactiva de personas, colectivos, organizaciones, entidades y empresas en la adopción de medidas e iniciativas que redunden en un mayor bienestar para las personas consumidoras y usuarias de la región”.
 
Este año, los reconocidos con el distintivo han sido el Ayuntamiento de Albacete por la trayectoria de su Oficina Municipal de Información a las personas consumidoras; el grupo ‘Montes Norte’, de Malagón (Ciudad Real), por las iniciativas cooperativas en el ámbito del consumo local y sostenible; ‘La Cabra Tira Al Monte’, de Villalba de la Sierra (Cuenca), por su producción ecológica para un consumo de proximidad y sostenible; FABLAB Cuenca, por la divulgación y enseñanza de la fabricación digital y sostenible; el Ayuntamiento de San Clemente (Cuenca), por la gestión del huerto escolar del Centro de Formación del Consumidor de San Clemente; ‘Hnos. Pastor Vellisca’, de Vellisca (Cuenca), por la producción ecológica para un consumo de proximidad y sostenible; y ‘Olivares La Común’, de Alcocer (Guadalajara), también por su producción ecológica para un consumo de proximidad y sostenible.