Quijote Digital

  • Diario Digital | jueves, 21 de octubre de 2021
  • Actualizado 05:16

Milo Ke Mandarini cierra el ManchaFolk 2 con un magnífico concierto en Quintanar

El ManchaFolk2 ha llegado a su fin después de tres grandes conciertos donde la música folk ha tomado todo el protagonismo y ha hecho disfrutar al público quintanareño.

Milo Ke Mandarini cierra el ManchaFolk 2 con un magnífico concierto en Quintanar

El grupo Milo Ke Mandarini ha sido la agrupación encargada de poner el broche de oro a un Festival que llegaba tras cuatro años de parón con grandes expectativas y, sobre todo, con el objetivo de agradar al público y consolidarse para posteriores ediciones.

El director técnico del Festival, Fernando Mosquera agradecía a todo el público que durante estos tres viernes hayan asistido a los conciertos programados. Mosquera agradeció al Ayuntamiento la apuesta por este Festival y la confianza puesta en él para la dirección artística y musical del Festival. Asimismo, indicaba que ya están trabajando en la próxima edición para que el Festival sea un referente a nivel regional y nacional y emplazó a los asistentes a volver el próximo año al ManchaFolk.

Por su parte, el concejal de Cultura, José Ángel Escudero agradecía al público el haber participado en la aventura del ManchaFolk recuperada tras cuatro años de parón. “Este Festival nació como un experimento pero en esta segunda edición ha quedado patente que ha resultado un éxito y lo que se busca es la excelencia y la continuidad”.  

La música del Mediterráneo

Carlos Ramírez e Isabel Martín forman Milo Ke Mandarini en el año 2008, que surge de la necesidad de compartir una forma muy personal de sentir la música tradicional y la cultura popular del área mediterránea. Toledanos de origen, tras formarse con maestros de primer nivel dentro de la música modal en Grecia, Bulgaria, Turquía o la Península Ibérica, desarrollan una música inspirada en los cantos de raíz ibérica y en la diáspora sefardí, interpretada con instrumentos venidos desde el Mediterráneo Oriental o construidos por ellos mismos, creando unos sonidos que se reencuentran y se reinventan.

Se acercan a estas músicas con sensibilidad y respeto, interpretándolas de manera genuina y fresca, pero sin olvidar la identidad y los matices que las caracterizan. Su nombre, “Manzana y Mandarina” (en griego Μήλο κε Μανταρίνι), instrumentos, su autenticidad y cercanía hacen de esta propuesta musical algo fresco, diferente, con la esencia de las culturas bañadas por el Mediterráneo.

En 2016 publican su primer trabajo discográfico, “La Vereda de la Gitana”, en homenaje al sendero de 3 km. que separa sus pueblos natales, Sonseca y Mazarambroz. En este álbum imprimen su visión de estas tradiciones musicales desde un enfoque muy personal.