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  • Diario Digital | sábado, 14 de diciembre de 2019
  • Actualizado 13:45

A este Madrid sí le va La Liga

A este Madrid sí le va La Liga

En partidos como el jugado en Mendizorroza es como se ganan ligas. El Real Madrid, con su sufrido triunfo frente al Alavés (1-2), certificó de una forma muy evidente que va a por esta liga. No fue ese equipo desganado y perezosa de pasadas ligas. Zidane, parece haberles convencido de la gran importancia que tienen la competición doméstica. Por lo visto en Vitoria, se confirma esta buena nueva.

En esta ocasión, ante un  Alavés con mucho diente y a veces hasta bronco, supo estar a la altura y nunca se arrugó ante la crudeza de los de Vitoria, que siempre juegan con el cuchillo entre los dientes, es la forma de tiene este equipo modesto de sobrevivir  en primera división.

El equipo de Zidane, se dejó la finura aparcada y resolvió ante el duro y rocoso Alavés un partido bronco y exigente que se disputó en unas condiciones climatológicas muy adversas, diluvió durante todo el encuentro.

Ante la dureza del partido, tuvieron que ser dos defensas, Sergio Ramos y Carvajal, lo que perforasen la portería del rocoso Alavés a quien es difícil hacerle gol. No en vano hasta la fecha, solo había encajado dos goles en Mendizorroza. Solo Atlético de Madrid y Sevilla lo habían logrado.

Sergio Ramos, de cabeza a pase de Kroos y Carvajal,que vuelve a estar en gran forma, al barrer un rechace fueron en esta ocasión los impensables autores de los goles. En caso de Sergio Ramos, no lo es tanto porque es el central que más gol tiene en Europa, pero de Carvajal si extrañó porque hacía 15 meses que no sentía la alegría de conseguir el tanto que dio  victoria a su equipo.

Entre medias, Lucas Pérez, de penalti innecesario de Sergio Ramos, había logrado el empate (1-1) que poco después rompió Carvajal. El central madridista, tiene estas cosas inexplicables. Pasa  de héroe a villano  en cuestión de minutos. Tiene y debe jugar algunas veces con más cabeza porque ese desajuste personal lo repite muy a menudo. Es el único pero que hay que ponerle al gran central que es, Sergio Ramos.

El capitán madridista junto a todos sus compañeros no se afligió en un duelo muy rudo y exigente frente al severo Alavés que vendió cara su derrota.

En apenas cuatro días al Real Madrid le tocó pasar del glamour de jugar con el PSG en Europa, a tener que ponerse el mono de trabajo para que a base de pico y pala resolver un partido y sumar tres puntos importantísimos en uno de los campos más complicados de la liga,si a las estadísticas nos atenemos.

Zidane, en su política de rotación introdujo tres cambios respecto al partido de Champions del pasado martes. Areola, que tuvo poco trabajo y el  que tuvo lo solventó muy bien como esa parada a Manu García tras el quinto saque  de esquina seguido,  sustituyó en la portería a Courtois. Militao entró por Varane, y la verdad que el brasileño estuvo muy atento y rápido. Finalmente, Modric fue titular en detrimento de Valverde que  después entró por el croata a jugar el último tramo del partido, cuando el Madrid se puso por delante en el marcador.

Bale, después de más de 55 días, volvió a la titularidad, pero su paso por el partido fue intrascendente. Fue el más flojo de todos. No se le vio cómodo bajo la lluvia y en el segundo periodo fue cambiado por Rodrygo.

Isco, por su parte, volvió a ser titular y demostró que está en la buena onda. El malagueño, al que tanto he criticado otras veces, vuelve a ser ese jugador diferente que provoca asombro y que puede hacer cambiar el signo de un partido. Hay brotes verdes alrededor de Isco que fue uno de los más destacados  ante los vitorianos.

Solo Isco fue el culpable de su decadencia  como jugador, por no estar al nivel físico que se exige para jugar en el Madrid o en cualquier otro equipo. A Zidane hay que atribuirle el renacer de este jugador que parece quiere volver a ser importante. Con la actitud mostrada en Vitoria, volverá a ocupar un sitio importante en el Real Madrid.

Un equipo blanco que sigue con  su buena racha y que está muy bien en todos los aspectos. Es pura delicadeza cuando hay que sacar a relucir la clase y la calidad ; y no duda en ponerse el traje de obrero cuando las circunstancias lo requieren, como ante el rudo Alavés.

El equipo de Zidane sigue ofreciendo su mejor versión. ¿Quien lo iba a decir hace muy pocas fechas donde parecía que se adentraba en un oscuro túnel?. Pues ha salido, y vuelve a ver la luz con un colectivo muy comprometido tanto cuando la calidad lo requiere, como frente al PSG, o como en el partido en Mendizorroza, cuando toca sufrir y arremangarse para jugar con las mismas armas de braga del rival.

El Alavés, un equipo como decimos de mucho colmillo, ha servido para medir y confirmar que este Madrid si quiere la liga. Va a por ella. De momento, y a expensas de lo que suceda en el Atlético de Madrid-Barcelona, es líder solitario con tres puntos de ventaja sobre los azulgranas y a seis del Atlético.