El Barcelona cantó el alirón y es más que justo campeón de liga, con el añadido de proclamarse frente a su máximo rival, el Real Madrid al que venció por 2-0. Un título que pasará a la historia blaugrana, porque se consumó en el clásico ante una afición enfebrecida por la alegría enorme de hacerlo ante un Madrid, que volvió a jugar de forma deprimente, como toda la temporada.
El Barça, en todo momento mostró una superioridad insultante ante un Real Madrid que ahora mismo es una ruina de equipo. Su temporada es cuanto menos un auténtico desastre.
Después de todo lo que pasó en la semana, con peleas, filtraciones y mal rollo en el vestuario, la afición madridista esperaba que ante el eterno rival diesen la cara y mostrasen orgullo para fastidiarles la fiesta. Pero qué va, este Madrid no sabe lo que es salvar el honor por la sencilla razón de que carecen de amor propio. Dejó que el Barcelona jugase a sus anchas, con una comodidad asombrosa. Enfrente tenía a un equipo,es un decir, que jugó sin alma, sin espíritu y sin un ápice de rebeldía.
El Barcelona en cambio mostró unidad,compromiso, convicción y buen juego. Además de su habitual competitividad. El conjunto azulgrana tiene claramente un sistema de juego, sabe a lo que juega y tiene un entrenador como Dios manda.
El Real no tiene patrón de juego y tampoco entrenador. Lo tuvo, pero le desautorizaron y ha pasado lo que tenía que pasar, el desastre.
El Barça con la mano firme de Flick ganó la segunda liga consecutiva. A falta de tres jornadas le saca ya la friolera de 14 puntos al Real Madrid. Lo que viene a demostrar la dejadez y la vagancia del equipo blanco que ha hecho una temporada deprimente y que empezó a tirar la liga por la borda con sus problemas internos graves; por malcriar a los jugadores desde la presidencia,dándoles más poder que al entrenador.
A Florentino Pérez, el equipo se le ha ido de las manos. Por mucho menos, en el 2006, el presidente presentó su dimisión. Ahí lo dejo.
El Barça volvió a ser el equipo regular y pletórico de toda la temporada, demostrando que le da mucha importancia al día a día de la liga,consigna de Flick. El Madrid en cambio parece importarle más la Champions que la competición doméstica. Hay un dato significativo, en 26 años el Madrid solo ha encadenado en una ocasión dos ligas seguidas.
A día de hoy hay una gran diferencia entre ambos equipos .Se vió en el partido. La superioridad azulgrana es palpable. No le hizo falta ni Lamine ni Raphinha. El Real volvió a ser un equipo esteril con poco juego y ausente en muchas fases. Solo Brahim y Courtois estuvieron a la altura. Los demás no dieron el nivel. A lo mejor hay jugadores que no tienen el nivel para jugar en el equipo blanco.
Fue un clásico de poca historia dada la superioridad azulgrana donde las novedades dispuestas por Flick funcionaron perfectamente. Eric Garcia estuvo muy acertado como lateral derecho, nadie se acordó de Koundé; y Rashford fue al autor del 1-0 a los ocho minutos de juego, al transformar un libre directo al borde del área con un golpeo espectacular a la escuadra derecha. Y Ferran, que actuó de delantero centro, en el 20 hacia el 2-0 tras una asistencia de tacón de Olmo que engañó Rüdiger, el único que se movió en la defensa madridista porque los demás hicieron la estatua.
No había pasado un cuarto de hora y el Barcelona ganaba 2-0. El Camp Nou ya empezó a celebrar la liga, dado el buen juego de los azulgranas que tenían en Pedri a su mago en el centro del campo; los desmarques de Ferran; las apariciones de Olmo y las carreras de Fermin. Todos ellos ganaban las espaldas de la zaga madridista.
Los de Arbeloa solo tuvieron una ocasión clara durante todo el primer tiempo. Gonzalo no acertó en una posición muy ventajosa tras pase de Asencio que jugó por un enfermo Huijsen.
El Barcelona le dio una lección a un Madrid raquítico, un equipo en descomposición que clama por una reconstrucción a fondo. Mourinho asoma por el horizonte.
Mientras que los jugadores azulgranas lucían lozanos, con ganas y gallardía enfrente tenían a otros jugadores sin alma, sin poder de reacción, sin rebeldía, hundidos y sin capacidad de lucha. Quitando a Courtois, que evitó males mayores, y a Brahim, todos los demás estuvieron para el arrastre. Vinicius, nada de nada,se le fue la fuerza por la boca. Bellingham está para estudiar, parece un exfutbolista. Su rendimiento prácticamente es nulo. Criticamos mucho a Vinicius y a Mbappé, por cierto que da la sensación que se borró del viaje a la Ciudad Condal, pero el inglés es todo un expediente X. Lleva una temporada para olvidar
En la segunda parte no disminuyó la intensidad de los azulgranas con llegadas de todos los colores. Courtois evitó un par de ocasiones clarísimas. Los madridistas reclamaron un penalti, que lo fue, de Eric Garcia que propinó un codazo en la cara a Bellingham dentro del área. El colegiado Hernández Hernández, se hizo el sueco.
El Madrid, en el segundo periodo, se estiró un poco más pero sin fruto y sin ninguna convicción. A Bellingham le anularon un gol por claro fuera de juego y Jon García le adivinó un sombrero a Vinicius.
Y se acabó lo que se daba. En el Camp Nou empezó a sonar el “campeones” El Barça es el justo y merecido campeón de una liga que ha ganado con pulso firme y siendo infinitamente superior no solo a su rival histórico, también a todos los demás. ¡Felicidades culés!
Al Real Madrid ahora le espera una profunda reconstrucción, con un nuevo entrenador al que den toda la autoridad, esa que le negaron a Xabi Alonso. Y nuevos jugadores que sean dignos de vestir la camiseta blanca. Hace falta una revolución.