Opinión

El Bernabéu abronca a los jugadores, señala a Vinicius y suena el "Florentino dimisión"

El Real Madrid , en otro partido un tanto gris hasta la entrada de Arda Güler,venció (2-0) al Levante en un Santiago Bernabéu muy enfadado con los suyos a los que pitó durante todo el partido,especialmente a Vinicius y hasta sonó el “Florentino dimisión”.

La afición del Madrid habló y  respondió  a la semana de desastre que vivió su equipo, con una monumental pitada y señaló a los jugadores por la mala imagen proyectada en los últimos días, con la pérdida de dos títulos de forma consecutiva. Dos jugadores se llevaron la palma de las iras del Bernabéu, Vinicius y Bellingham.

También se señaló al presidente Florentino Pérez, por no hacer nada o casi nada en esta crisis. Da la sensación que anda más ocupado en el estadio y sus entresijos, que en el equipo.

La bronca era la esperada y duró casi todo el partido, porque si algo no perdona el Bernabéu es la apatía y la desidia con la que se han comportado los jugadores en los últimos tiempos, y que ha costado la destitución de Xabi Alonso

Quien fue el centro de todas las hostilidades fue Vinicius que estuvo muy apagado y mustio durante todo el partido. No bailó.

Bellingham, también notó la bronca hacia su persona. No supo dirigir a los suyos en la primera parte y solo apareció cuando el partido ya estaba encarrilado.

Hubo daños colaterales para otros jugadores como Huijsen y Camavinga. El defensa ha perdido esa autoridad que tenía a la hora de sacar el balón jugado. Está nervioso, le superó el escenario tan hostil del Bernabéu. Arbeloa lo terminó sustituyendo por Ceballos a los pocos minutos del segundo tiempo.  Camavinga, estuvo hecho una calamidad, fallando pases y perdiendo balones.  En la reanudación, fue sustituido por Arda Güler, en una decisión que resultaría clave para el devenir del encuentro.

Y es que el turco, con su enorme talento revolucionó el partido. Le dio ritmo y criterio al juego. Entorno a él, se asoció el equipo y la imagen fue otra. Si,  porque al finalizar la primera parte, el Madrid fue despedido con otra gran pitada.

No era para menos tras el desastre de Albacete. Y  es que el partido comenzó con las mismas carencias que vienen demostrando a lo largo de la temporada. Fuera por la bronca, el caso es que el Madrid comenzó nervioso,impreciso y sin ideas. Había si, más intensidad pero sin orden. El balón corría más rápido pero sin un destino fijo. Era como si el balón le quemase en los pies los jugadores blancos, en especial a Vinicius, el más reprendido y a quien se le vio muy cabizbajo y por momentos casi hundido. Bellingham, el segundo más castigado por la afición, también notó la animadversión del estadio.

El caso es que el primer tiempo del Madrid fue un despropósito, sin nada que llevarse a la boca. No generaba peligro, ante un Levante que ocupa las últimas  posiciones de la clasificación y que jugaba con algo más sentido que su rival,tirando más veces a puerta.

Se llegó al descanso sin goles y el Real Madrid fue despedido con otra gran pitada. Se la habían ganado, no sólo por los antecedentes de perder la copa contra una segunda división,  también por el mal juego desplegado durante los primeros 45 minutos,que fueron un despropósito.

En la segunda parte, Arbeloa introdujo dos cambios. Retiró a Gonzalo y Camavinga, entrando Mastantuono y Arda Güler. La entrada del turco como decíamos, fue providencial. Dio clarividencia a los suyos, haciendo el   juego más dinámico y asociándose a la perfección con Mbappé, el otro destacado.

El 1-0 ,nace precisamente de un pase filtrado del turco a Mbappé entrando en el área,donde le derribó Dela. Penalti claro que transformó el delantero francés, en el minuto 57.

El otro jugador que se salvó de la quema fue Asencio, pundonor y sentimiento madridista, autor del 2-0 en el minuto 65, De un enorme cabezazo tras saque de esquina botado por Arda Güler, que los pone de maravilla.

Así finalizaba el encuentro del debut de Arbeloa en el Santiago Bernabéu, que desaprobó con fuerza la actuación de los jugadores en lo que va de temporada. Así como al palco, por entender que ha tomado decisiones equivocadas y que poco ha hecho para buscar soluciones.

Con el triunfo se apaciguó un poco el fuego. Pero  Vinicius no encontró consuelo aunque en los últimos compases del partido buscase su gol sin éxito, recibiendo la desaprobación del público. Tanta fue su frustración, que al final del partido, mientras sus compañeros se quedaron aplaudiendo a la afición en el centro del campo, el brasileño se  encaminó en solitario a los vestuarios. El rescoldo de la vergüenza vivida en esta semana, aún perdura.

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