El de casi siempre, Ángel Correa, en el descuento igualó el gol de Militao (1-1) en un derbi de mucha tensión y poco fútbol,además de un episodio vergonzoso con el lanzamiento de mecheros y otros objetos a Courtois, en la grada del frente atlético que flaco favor le hace al fútbol. Esa banda de encapuchados,así estaban muchos de ellos, volverán a entrar en el próximo partidos. Aquí mucho ruido pero nunca pasa nada. Además, al final del partido los jugadores del Atletico, e incluso Simeone se dirigieron a ellos aplaudiendo. Increíble, pero cierto.
Eso sí, una gran parte del estadio, abucheo ese gesto de los jugadores al Frente Atletico que tanto daño está haciendo al club rojiblanco y al fútbol español. La afición rojiblanca está harta de esos ultras.
Ese bochorno del Frente Atlético fue lo peor de un un derbi que hasta ese episodio de lanzamientos de mecheros a Courtois,había transcurrido con normalidad entre los jugadores que se vaciaron sobre el terreno de juego defendiendo cada uno sus colores. El partido era tenso pero a la vez muy equilibrado. Había miedos y cautelas por ambos bandos.
Fue marcar. Militao en el minuto 64 el 0-1 y comenzar sobre la portería de Courtois una lluvia de mecheros y otros objetos. El colegiado Busquets, con buen criterio y atendiendo al protocolo, paró el partido y mandó a los jugadores al vestuario. Simeone y alguno de los suyos pedían paz a los sólo querían guerra.
Ahí en vestuarios estuvieron veinte minutos tras los que empató el Atlético más como insistencia que con fútbol, que la verdad hubo poco por parte de ambos equipos. El derbi fue tirando a mediocre, no entrará en la historia salvo por la vergonzosa actuación del Frente Atlético.
Los dos contendientes se respetaron en exceso. Reparto de puntos justo que de alguna manera, aunque le resten un punto, beneficia al Barcelona que salió trasquilado de Pamplona con ese 4-2 de Osasuna.
Sin que sirva de precedente, Simeone alineó un once fuera de sus esquemas habituales. Por primera vez en la temporada juntó de salida a Griezmann,Sorloth y Julián Alvarez. Algo inédito, y eso a costa de perder un central y con un centro del campo muy dinámico donde no estuvo de salida Koke y si, Llorente,De Paul y Gallagher. Parecía mucha pólvora, pero apenas prendió.
El Real Madrid, ante la baja de Mbappé y tras lo sucedido la temporada pasada, Ancelotti optó por un 4-4-2 con Belingham por la izquierda acompañando a Valverde, por la derecha, Modric y Tchouameni. Delante, Vinicius y Rodrygo.
De entrada pequeñas escaramuzas. La primera de Julián Álvarez que dejando atrás a Carvajal y Rüdiger,probó en el palo corto de Courtois que paró sin problemas. La segunda fue de Valverde, con un buen disparo de los suyos que detuvo Oblack.
Fueron dos chispazos en un partido de mucha vigilancia y respeto por ambas partes. Vinicius, estuvo discreto y muy callado a pesar de los cánticos de la grada: “Vinicius es diferente” repetían una y otra vez.
Julián Álvarez y Valverde eran los más emprendedores y Bellingham, el eje de su equipo el que les hacía respirar, al borde del descanso tuvo una oportunidad de marcar, pero telegrafió su disparo.
Nada más pasó en el primer tiempo, donde hubo bravura y tensión pero poco fútbol. Los delanteros Sortloth, Vinicius y Rodrygo estuvieron muy aislados ante la contundencia de las defensas.
En el segundo periodo, el Atlético Salió más agresivo con la entrada de Koke por lo que Llorente pasó al lateral derecho. El Madrid, en un principio pareció aturdido pero sin embargo Rodrygo, en una jugada ensayada a la salida de un córner tuvo una buena ocasión de marcar. El disparo se le fue alto por muy poco.
Los rojiblancos ponían más brío ante la poca solvencia del Real en la salida del balón, pero lo que no le daba el juego se lo dio la pizarra. En una falta a los alrededores del área, Modric abrió a Vinicius que estaba solo y, su centro lo empalmó Militao que se fue a la red. Era el 0-1, minuto 64.
A partir de ahí con la grada enfurecida y esos impresentables enmascarados del Frente Atlético, comenzó la tensión y esos lanzamientos de varios de mecheros y otros objetos. El colegiado, com muy buen criterio, paró el partido y mandó a los jugadores al vestuario para evitar males mayores.
El paréntesis duro veinte minutos y enfrió al Madrid y calentó al Atlético que salió a por todas, teniendo como tenía el resultado en contra. Un recién llegado, Correa en el minuto 94, recibió un pase de Javi Galán, otra incorporación, y entre trompicones marcó el tanto del empate (1-1) al límite del fuera de juego. En primera instancia fue anulado, pero después el VAR certificó la validez del gol donde falló Militao.
El empate hizo justicia a los que vimos en este derbi igualado. Un partido manchado por los de casi siempre y que sobran en el fútbol. Fue vergonzoso, al igual que el aplauso final de los jugadores rojiblancos celebrando el empate con el Frente Atlético y que la gran mayoría del Metropolitano pitó. Los encapuchados volverán a entrar en el próximo partido.