El Real Madrid le dio un señor baño de fútbol al Manchester City de Guardiola, dejándole fuera de la Champions en pleno mes de febrero, al vencerle, también en el segundo partido, por (3-1) siendo el cómputo total de la eliminatoria de 6-3 a favor de un Madrid, que estuvo sencillamente, sensacional. Además lo hizo con comodidad,dejando en mantillas a un City totalmente hundido. El Real, ya está en octavos de la Champions, su competición fetiche.
Todo el brío que le faltó al Manchester le sobró al Real Madrid que dio todo un recital de juego ofensivo con los cuatro fantásticos de arriba; con un incansable Valverde que se está descubriendo como un lateral derecho de muchos quilates; con Ceballos que arma y crea con gran esfuerzo. Pero si hemos de destacar a alguien en esta noche europea del Bernabéu, ese es Mbappé, que firmó un partido para enmarcar. Ha sido su primera gran noche en el Coliseo blanco que celebró por todo lo alto sus tres goles y lo coronó, como su jugador franquicia.
El francés ejecutó al equipo de Guardiola que jugó sin brío y que parece tocado en lo físico y psicológico. Fue un pelele ante el excelente partido del Madrid. Mbappé, con su partidazo, demostró el por qué ha venido al Real, para vivir noches como esta. Su partido fue espectacular. Sus arrancadas eran como bisontes en estampida y sus goles, los tres que marcó, de bella factura, llenos de plasticidad. Fue su gran noche, y repetirá, seguro. Está en la cima de los mejores futbolistas del planeta.
Junto a Mbappé, todo el equipo blanco estuvo inmenso. Ya lo venia haciendo en los últimos partidos y más concretamente en la ida, el Madrid ha alcanzado un gran momento de forma. La eliminatoria con la que ha facturado al City, ha sido perfecta. Han vuelto a jugar como equipo, siendo todos solidarios en el esfuerzo y sacrificio. ¡Por fin se han dado cuenta! que desde el trabajo conjunto y con los jugadores que tiene, el Madrid es un equipo temible y más aún en Europa, donde es el terror.
Lo han demostrado frente al Manchester, al que ha derrotado con un dominio absoluto, dejando en la miseria a Guardiola que por cierto recibió cánticos reprochables que no venían a cuento. El técnico citizen, llevaba razón, apenas su equipo tenía un 1% de posibilidades de pasar la eliminatoria. Nunca se había visto semejante superioridad ante un equipo de Guardiola, que ha vivido una de sus peores noches en casa de su eterno rival.
No sé, si tenía un plan, pero si lo tenía se lo estropeó Mbappé a los cuatro minutos. Asencio, que con todo merecimiento se ha hecho un lugar en el once titular, dio un gran pase largo al hueco y Mbappé entre los centrales Stones y Rubén Días, les ganó en carrera y con un acertado globo batió en la salida a Ederson.
A raíz del 1-0, el Manchester quedó groggy y más aún sin su referencia atacante, Haaland, baja por lesión. Los ingleses no hacían ni cosquillas a la defensa blanca que vivió una noche tranquila y cómoda.
Los de Ancelotti, con ventaja en el marcador se empezaron a gustar y a base de ganas,actitud y derroche se apuntaron al vértigo en el juego. Ceballos,con su buena gestión de la pelota, y Tchouaméni, que cuajó un buen partido como centrocampista ya que volvió Rüdiger a la defensa, cortando las líneas de pase servían balones para que los jugara Bellingham con los de arriba. Todos en el Madrid se sacrificaban. Rodrygo y el propio Bellingham, que no jugará la ida de octavos por la amarilla que recibió, tapaban la banda derecha e izquierda ayudando continuamente a los laterales.
Todos eran conscientes, que con esfuerzo,sacrificio y buena presión se recupera la pelota para después, con la efectividad y clase que tienes en vanguardia, puedes destrozar al rival. Como así sucedió frente el Manchester City. Una sombra de lo que fue. Un equipo que no presiona y defiende muy mal. Pero no por eso, hay que quitarle mérito al Madrid. Tal y como ha jugado, hubiese batido a cualquier rival
El Madrid, estaba desatado. En el minuto 33, Vinicius que se cambio a la banda derecha recibió un pase de Valverde,cede a Rodrygo en la posición de delantero centro,asistencia sutil a Mbappé y el francés, hace una obra de arte, para el tiempo en el área con un control y regate a Gvardiol, para marcar un golazo que sembró la locura en el Bernabéu.
El City, no existía y encima Stones se lesionó al poco de comenzar el partido. El primer tiempo finalizó con el Manchester Cabizbajo y entregado y sin un tiro a puerta. Una ruina. El Madrid le había atropellado con dos goles y con un juego de alto voltaje.
Al comienzo del segundo periodo, al Manchester presionaba un poco más pero sin picante, apenas llegaba al área madridista. Su juego era lento y parsimonioso. El Madrid vivía tranquilo, pero cuando tenía el balón llegaba el peligro, sobre todo por la banda de Valverde que hizo su pasillo particular. Un centro suyo, muy envenenado, lo remató Mbappé que Ederson salvó.
Los de Ancelotti, no cedían en el empeño de buscar más goles. Estaban jugando como los ángeles y el tercer gol se veía llegar. Y llegó, en el minuto 61 y como no, del jugador de la noche, Mbappé, quien recibió en el pico del lado derecho del área un pase de Valverde, bicicleta del francés y de tiro raso y bien colocado, marcaba su tercer gol y se coronaba como nuevo emperador del Bernabéu.
A partir de ahí, el Madrid bajó las revoluciones y cada uno fue buscando su gol. Vinicius tuvo un par de muy buenas ocasiones que impidió Ederson. El City, seguía hundido tratando de llevarse algo a la boca como en el disparo de cierta enjundia de Folden, en el minuto76. Nada de nada. El fin de ciclo ha llegado al equipo de Guardiola.
Luego llegaron los cambios en ambos equipos. El Madrid ya no quiso apretar más. Puede darse por satisfecho el City porque en los dos partidos, visto lo visto,la goleada pudo ser mayor.
En el minuto 92, llegó el gol anecdótico del Manchester, Marmoush tiró una falta al larguero y Nico empujo marcando el gol del maquillaje.
El Madrid ya está en octavos de final,después de hacer una eliminatoria monumental ante los ingleses, con una gran exhibición juego. Su próximo rival será Atlético de Madrid o Bayern Leverkussen.