Empate en el derbi, bueno para el Barça
El derbi entre Real Madrid y Atlético, terminó como en los últimos enfrentamientos, con empate (1-1). Un resultado que es bueno para el Barça, que si vence en su visita al Sevilla, se pondrá a dos puntos del Madrid que continúa de líder,manteniendo un punto de ventaja sobre Atletico. De alguna forma, el derbi lo ganó el Barcelona.
Fue el típico derbi, con emoción a flor de piel y también, como no, con polémica y más después del estruendo que hay alrededor de los árbitros que está levantando demasiada polvareda. Pero al margen de estas miserias que atosigan al mundo del fútbol por el tema arbitral,unas veces con razón y otras sin ella, el partido fue un derbi en toda la extensión de la palabra. Los dos equipos salieron a defender su parcela con las armas que consideraron oportunas. El Madrid, para tratar de distanciar a su rival, el Atlético, y los rojiblancos para ganando, auparse al primer puesto.
Todo quedó en tablas y nada cambia. Bueno, si el Barça puede ser el gran beneficiado. El partido comenzó al baño María. Los de Ancelotti tocaban y tocaban, sin encontrar la grieta por donde traspasar la defensa atlética. Los de Simeone lo contemplaban sin ser exigidos y sin alteraciones. El Madrid apenas pisaba el área y su rival salía a la contra con facilidad, sobre todo por la banda izquierda de Lino. Había equilibrio aunque el atlético estaba siendo mejor.
No sucedía casi nada. Fue a partir del penalti, muy discutido, penaltito pero penalti tonto, cuando se abrieron las grietas y el partido se volvió más vivo. El colegiado Soto Grado no lo vio con el balón en juego, pero que desde el VAR, De Burgos Bengochea le advirtió para que lo viera. Tchuaméni piso a balón pasado a Lino, siguió la jugada mientras Lino se dolía del tobillo. El colegiado revisó la jugada y señaló la pena máxima que transformó Julián Álvarez al estilo Penenka, en el minuto 35. El Atlético se encontró con ventaja sin desgaste alguno.
Ese penalti, fue el foco para que la afición madridista entonase:”Corrupción en la Federación”. Continúa, pues, la polémica arbitral que tanta efervescencia ha tenido durante toda la semana. Y lo que te rondaré.
Con el ruido del Bernabéu, el Madrid se desordenó y el Atlético creció en su juego hasta ser mejor que el Madrid en el primer tiempo. Estuvo más cerca el 0-2 que el empate. Los madridistas perdieron solidez y equilibrio. Solo hicieron un tiro a puerta durante los primeros 45 minutos. Los de Simeone estaban haciendo bien su trabajo.
De vuelta de los vestuarios, el Real Madrid fue otro equipo bien distinto. Entró en combustión con Vinicius, desaparecido durante el primer periodo donde juego por el centro, entrando en juego por su banda izquierda. Rodrygo fue un cuchillo por la banda derecha y Mbappé y Bellingham aparecieron para llevar el partido al terreno madridista.
A los cinco minutos de la reanudación, llegó el empate (1-1). Rodrygo puso patas arriba el área rojiblanca se fue de Galán y dio un buen pase a Bellingham. El inglés remató a bocajarro dando en Giménez, el rechace lo recogió Mbappé para lograr la igualada, en el 50.
A raíz del empate, el Madrid se desató y a punto estuvo de voltear la situación con una remontada. Vinicius, seguía agitando por su banda y en una de sus internadas su centro lo cabeceó Bellingham, yendo al larguero . Los de Ancelotti, llegaban y llegaban por doquier, sobre todo por parte de Vinicius que una y otra ve repercutía sobre la defensa rival, donde no podían taparle Llorente, primero, y después Nahuel. El brasileño en otra llegada a punto estuvo de marcar, pero un inmenso Oblack desvió la pelota en un disparo casi a quemarropa. El guardameta esloveno fue providencial en esos minutos de locura del Madrid.
El segundo tiempo estaba resultando muy vistoso y animado. Se jugó con más energía, la que puso el Madrid para llevar el partido a su terreno. Se dejaron de lado las tácticas, para ser los dos equipos más directos en su juego. Había más ambición en el Madrid, la misma de la que careció en el primer tiempo, que en Atléti, que también había tenido sus buenos minutos.
Ancelotti, de nuevo tardó en hacer cambios. En el minuto casi 80, sacó a Camavinga y Modric por Lucas Vázquez y Ceballos, que pudo ser expulsado por un pisotón sin venir a cuento a Barrios. Simeone tiró de sus jugadores fetiches, Sorloth y Correa.
Hubo oportunidades para ambos, más clara para los blancos, pero Oblack, una vez más salvó los muebles. En el último minuto le ganó un mano a mano a Mbappé,haciendo posible el empate final.
Los dos equipos, estoy seguro se van convencidos de que pudieron conseguir algo más. Pero no fue posible. La pelea de la liga está en lo más alto. El (1-1), da alas al Barcelona.