Después del petardazo de la selección española con el empate (0-0) frente a Cabo Verde,se esperaba la reacción del conjunto español. Y vaya, si llegó. Victoria clara y rotunda (4-0) ante Arabia Saudí, en el segundo encuentro del Mundial.
Sea por la presencia de Lamine Yamal en el once titular, el caso es que España en esta ocasión voló. El azulgrana marcó el primer gol y revivió a un equipo que contra Cabo Verde fue más lento que el caballo del malo. En esta ocasión fuera por la presencia de Lamine o porque estaban picados, como dijo el seleccionador, el caso es que la selección española se reencontró con el fútbol brillante al que nos tiene acostumbrado. La primera media hora fue perfecta, diría también que brillante.
En esos minutos llegaron los tres primeros goles de España. Al primero de Lamine Yamal en el minuto 10, siguieron los dos tantos de Oyarzabal en el 21 y 24. Un Oyarzabal, que ha pasado de apenas tocarla contra Cabo Verde, a volver a reivindicarse como ese jugador vital,que es, en el juego del combinado nacional.
El cuarto gol, llegó en el segundo periodo y aunque la FIFA se lo ha dado a Tambatki en propia puerta, nosotros se lo vamos a dar a Cucurella que con un fuerte disparo al rematar un saque de esquina, provocó el desenlace del 4-0, que a la postre fue el resultado definitivo.
La selección española, nos volvió a gustar con ese fútbol total, con una presión alta, mucha movilidad y con toques rápidos. La pelota volvió a volar. Los movimientos de los jugadores fueron fluidos y llenos de sentido. El dinamismo era absoluto, tanto en defensa, como en el centro del campo, con Rodri mucho mas entonado y rápido y Pedri algo más retrasado. En la delantera,la actividad era aún mayor con el agitador Lamine por la derecha; Oyarzabal moviéndose continuamente y Baena por la izquierda.
La verdad es que el partido para España ha sido como coser y cantar. No ha sido rival Arabia Saudí,solo le tengo registrado un disparo a puerta y un saque de esquina a favor. Ha sido tanta la superioridad que por momentos el encuentro careció de emoción.
En esta ocasión Luis de la Fuente se dejó de experimentos y confeccionó una alineación más lógica con Lamine Yamal por la derecha; Baena por la izquierda; Dani Olmo como media punta y Pedro Porro en el lateral derecho. Estos cuatro jugadores fueron las novedades que entraron por Ferrán,Gavi, Fabian y Llorente,que han sido los sacrificados.
La alineación arabe con tres centrales fue para resistir, pero de nada les valió. El gol tempranero de Lamine les rompió todos los esquemas. Además también hay que decirlo, la defensa de Arabia fue blanda y poco expeditiva ante el empuje de la selección, que como dijo Luis de la Fuente estaba picada y con rabia tras el pinchazo del primer partido.
No solo estaba picada, también ha estado inspirada. Salió a jugar a toda marcha desde el primer minuto dejando sin resuello a los árabes,que no salían de su área.
Todo lo bueno del partido lo vimos en el primer periodo, con esa brillante media hora, porque en el segundo periodo fue como si hubiese habido un pacto de no agresión.
Como estaba cantado tras el 3-0 del primer tiempo, Lamine Yamal se quedó en el vestuario junto a Oyarzabal, ambos aún algo renqueantes por sus lesiones recientes. Ferran y Yeremi Pino, fueron sus sustitutos.
Con dominio español pero sin emoción fueron pasando los minutos hasta el final que concluyó con ese 4-0 radiante. Una goleada terapéutica que permite a España mirar el Mundial con gran ilusión.
Ahora toca el último partido de la fase de grupos contra la Uruguay de Marcelo Bielsa y Valverde que se disputará en Guadalajara (México) en la madrugada del viernes al sábado a las 2. Ahí ya habrá un rival de categoría, veremos más rivalidad y por supuesto, más emoción.
De momento España encabeza el grupo H con 4 puntos y lo que es tal vez más importante , se reencontró con su fútbol. Esta si es la selección española