Con el triunfo del Real Madrid (3-0) sobre el Mallorca en la segunda semifinal de la Supercopa,partido disputado en Yeda (Arabia Saudí), ya tenemos la final deseada: Barcelona-Real Madrid, la tercera seguida que se jugará el próximo domingo a partir de las 20 horas. Otro clásico, en la Supercopa.
A Bellingham, el alma de este Real Madrid, le dejó muy mal sabor de boca aquel 0-4 del Barcelona en la liga y deseaba una revancha. Dicho y hecho.
De nuevo fue ese jugador brillante que marca las diferencias. Juega para todos y por todos. Se sacrifica como nadie. El inglés es lo que se denomina, el futbolista total. Brilla con luz propia y sobre él vértebra todo el juego de su equipo. Además de ser un lujo como jugador, ha vuelto a encontrar la senda del gol. Marcó el 1-0 y con ello rompió los esquemas del siempre recio Mallorca, que terminó fundido, pero que compitió muy bien. Fue ese equipo rocoso,incómodo y peleón, pero con poca profundidad.
No tengo apuntada ninguna parada de Courtois, muy poco exigido. Solo se vio inquietado en dos ocasiones por mediación de Larin, que cabeceó mal un buen centro de Dani Rodriguez y remató sin puntería una volea, desde el borde del área.
El Madrid, que estuvo de notable alto, entró muy bien al partido dispuesto a solucionarlo lo antes posible. Lo resolvió con mucha insistencia frente a un Mallorca que aguantó hasta el minuto 62, minuto en el que Bellingham, otra vez sobresaliente,marcó el primer gol. A partir de ahí se fundió el conjunto bermellón.
El Real Madrid, cuajó en Yeda otro buen partido. Este equipo ya nada tiene que ver con aquel otro desganado y apático con el que comenzó la liga. Ha despertado y ya es, ese conjunto que por su tremenda calidad, todos esperábamos… Desde entonces,enderezó su camino en la liga (líder),ganó la Intercontinental, y se ha metido en otra final. El Real, está de vuelta.
Como decíamos, el equipo de Ancelotti salió en tromba buscando al rival continuamente en su área. Había claridad de ideas en ataque, con un cada día mejor Mbappé y ese tremendo jugador llamado, Bellingham. En el centro del campo, Camavinga y Valverde eran dos muros. La ofensiva madridista era total con hasta 15 disparos a puerta, que al final fueron 28, obligando al guardameta Greif a tener mucho trabajo con 4 tiros de Lucas Vázquez, Bellingham, Mbappé y Tchouaméni.
El Mallorca se defendía cómo podía, a la espera de que algún balón aéreo (su fuerte), llegase a ese tanque de delantero centro que tienen, el tremendo Muriqi. Pero apenas llegaban arriba, con lo que esa táctica no les sirvió de nada.
Dentro del propio partido había otro aparte, el que jugaron Maffeo y Vinicius,una pareja llena de tensiones que tienen un pique permanente. El más significativo fue un leve toque de Vinicius en el pecho de Maffeo que provocó un desvanecimiento teatral y ridículo del defensor del Mallorca que dio vergüenza ajena.
Vinicius, fuese por ese sinfín de piques, el caso es que estuvo muy descentrado durante todo el primer periodo. En la segunda parte mejoró, pero no fue ese Vinicius de otras ocasiones. Ancelotti, terminó, con buen criterio, retirándolo del campo en los últimos minutos.
El Madrid seguía a lo suyo, y Mbappé pedía el balón una y otra vez. El francés, ya es ese jugador atrevido,con chispa y con una velocidad de vértigo. Ha recobrado su famosa explosividad. Junto a Bellingham, fue de los más destacados del partido. Aunque el inglés, está por encima de todos, es el auténtico catalizador del juego del Madrid. Mejora cada jugada en la que participa. Antes del descanso, dio un pase de gol a Rodrygo que no pudo llegar a buen fin.
El Mallorca perdía a su bastión defensivo, Raillo. Poco después en la segunda parte, el que dejó el campo fue Tchouaméni por un fuerte golpe en la cabeza. Con empate (0-0) se llegó al descanso.
Al comienzo del segundo tiempo, en los primeros minutos, el Real se desconcertó un poco del partido. El Mallorca llegaba más al área de Courtois. Pero como suele ocurrir, tras ese breve dominio del Mallorca, llegó el gol del Madrid. Vinicius, que se alejó de la banda izquierda y de Maffeo, se situó al costado derecho, recibió en el área y sacó un exquisito centro que Rodrygo remató al palo. El rechace lo recogió Mbappé que chutó contra el cuerpo de Greif y por allí apareció Bellingham, que resolvió el jeroglífico marcando el 1-0, en el minuto 62, su noveno tanto.
El gol liberó al Real Madrid y a Vinicius, que comenzó a parecer más y a punto estuvo de marcar en una jugada que tuvo mucho de magia. Los blancos se empezaron a gustar con llegadas de todos los colores. El Mallorca estaba fundido y sufría con cada embestida de su rival. En el 94, autogol de Valjent que quiso cortar un estupendo pase de Brahim (sustituto de Vinicius) a MBappé cuando la pelota llegaba al francés para rematar. Era el 2-0.
La faena la cerró Rodrygo al marcar un gran gol a pase magnífico de Lucas Vázquez.
De la pelea y diversos enfrentamientos del final, prefiero no hablar por lo innecesaria que fue. Se dijeron de todo desde: “Eres malísimo,te vas para casa” al “vete por ahí subnormal”. En fin, que quieren que les diga.
Por lo tanto clásico habemus, con Dani Olmo en la sombra como maniobra política.