España, por segunda vez, vuelve a tocar el cielo al proclamarse campeona del Mundo después de 16 años del último mundial conseguido.
No es posible no recordar Sudáfrica y ese gol de Iniesta en el minuto 116. Ese recuerdo nos vino a la cabeza en el instante del golazo de Ferran Torres que sucedió diez minutos antes, en el 106 de la prórroga a la que se había llegado de forma injusta, porque mucho antes, por fútbol, juego y oportunidades, España debió sentenciar el choque en el tiempo reglamentario. Pero no importó, estaba escrito el triunfo del equipo que apostó por el fútbol, España y no la Argentina del juego sucio.
Pedri envió un balón al área, Nico Williams lo dejó atrás de cabeza y Ferran reventó la red marcando el 1-0 que provocó el estallido de alegría en los seguidores que se dieron cita en el estadio Metlife de Nueva York, en los hogares españoles así como en todas las plazas de España que siguieron el partido a través de grandes pantallas. Fue una explosión de júbilo y de sentimiento de orgullo. “Ese gol lo han marcado 47 millones de españoles”, como reconoció el autor del tanto, Ferran Torres.
Ese gol, eleva a la selección española a los más alto del mundo del fútbol, a la segunda estrella en la camiseta, el segundo mundial contra la última campeona, Argentina, que no tiró ni una vez a puerta hasta que se vió por detrás en el marcador, lo que ocurrió en el minuto 117. Fue chocante y algo insólito ver la pobreza de los argentinos que no lo intentaron en el tiempo reglamentario. España remató 20 veces y Argentina, solo dos. Al final, tuvieron su merecido castigo.
La selección española dejó en cueros a la Argentina del mítico Lionel Messi, que dice adiós después de participar en seis mundiales. Lo hizo entre lágrimas y reconociendo la superioridad de España. Se va todo un campeón al que hay que reconocer su grandeza, a pesar de la derrota de la albiceleste.
El equipo del meritorio Luis De la Fuente volvió a ser por encima de todo, un bloque que actuó de forma coral para dejar en la nada a la cicatera Argentina, que estuvo todo el tiempo atrincherada en su área, buscando, no sabemos si la prórroga o la tanda de penaltis.
No propuso ni una gota de fútbol. Eso sí,marrullerías y dureza estuvieron a la orden del día. El colegiado esloveno, Vincic les permitió demasiado. Hasta que no tuvo más remedio que expulsar en el minuto 92 a Enzo Fernández, por doble tarjeta amarilla tras una dura entrada a Cubarsi.
El fútbol casi siempre suele ser justo. En esta ocasión lo fue con el gol de Ferran, que se convierte en el segundo Iniesta de esta nueva generación, poniendo el sello a una final nunca vista y que se esperaba con gran expectación. Una final a la que por lo que se vio, solo se presentó España porque Argentina apostó por la dureza, rayando en la agresividad.
Si el triunfo de España no llegó antes fue por la gran actuación del guardameta argentino Dibu Martinez, que realizó hasta diez paradas,algunas de ellas de mucho mérito como ese cabezazo que paró a Nico Williams. También porque el colegiado anuló un gol de forma incomprensible al ya mencionado Nico Williams por falta inexistente de Merino a Otamendi, que se tiró de forma descarada.
España dominó de forma abrumadora con el compás que Rodri sacó a relucir, repartiendo juego por donde hacía falta. Olmo buscaba los huecos; Lamine, muy vigilado por Tagliafico y Nico Gonzalez, le buscaba las vueltas a su banda,sin suerte pero insistiendo una y otra vez.
Argentina solo se defendía. Julián Alvarez y Messi, eran dos espectadores a los que no llegaba ni una pelota. España marcaba el tempo del partido, pero no estaba fina a la hora de definir. Lamine a pase de Dani Olmo gozó de una oportunidad para marcar, en la mejor ocasión del primer tiempo, pero la jugada se emborronó al desviar el tiro Lisandro Martinez y llegar la pelota a las manos de Dibu.
En la segunda parte, siguió el mismo guión del primer periodo. Insistencia de España en el dominio y resistencia de Argentina que seguía con sus malas artes como en partidos anteriores. Pero los jugadores españoles no entraban en sus provocaciones,sobre todo a Paredes que entró en el segundo periodo con una misión,cortar como fuese los ataques hispanos.
Después de una hora, De la Fuente intervino para dar entrada a Ferrán y Pedri que entraron por Oyarzabal y Fabián. Luego más tarde entraría Nico Williams por Baena. Con estos cambios España ganó en profundidad. Argentina apenas cambió, salvo por la lesión de su central Romero que fue sustituido por Medina.
Antes de llegar a la prórroga, en el último instante, en el saque de una falta, Lamine pudo marcar pero una gran estirada de Dibu Martinez lo impidió. Ya no había tiempo para más.
En la prórroga, Argentina con un jugador menos apeló a la resistencia, poniendo si cabe menos juego y más lija.
Lo que tenía que pasar, pasó, que tanto fue el equipo español al área argentina que al final marcó Ferrán, ese gol para la historia en el bendito minuto 106. Con este triunfo de España, el fútbol ganó y puso fin a la era de Messi en los mundiales.
La victoria de España demostró que cuando queremos sabemos estar muy unidos.Algo que cuando lo logramos, lo hacemos mejor que nadie. El título mostró a un país que a pesar de la crispación que vive, a través del fútbol y de la selección española, en particular, se ha unido por encima de ideologías. Todo ello, Gracias a un grupo de jugadores a un equipo que ha sabido ponernos de acuerdo.
Como de acuerdo estuvo la organización en dar a Rodri el balón de oro como mejor jugador del Mundial. A Cubarsi, el mejor joven y a Unai Simon, el guante de oro al portero menos goleado.
Triunfo total y Gloria para una España infinita que se ha ganado la eternidad.