Impotencia del Real Madrid ante el Espanyol y el VAR
Contra todo pronóstico, el Real Madrid perdió frente al Espanyol en Cornellá , por (1-0), protagonizando la gran sorpresa de la jornada liguera. Al tiempo que un mal Madrid, que jugó sin intensidad casi 75 minutos,protagonizaba a su vez el gran batacazo. Con esta inesperada derrota, pierde parte de la ventaja que le sacaba al Atlético que ahora está a tan solo un punto, justo a una semana del derbi. El Barcelona, que este domingo recibe al Alavés,también puede verse beneficiado y ponerse a cuatro.
La noche comenzó torcida para el Real. A diez días de enfrentarse al City y a una semana al Atlético, al conjunto blanco se le encienden las alarmas. Al cuarto de hora, Rüdiger sintió un pinchazo en el isquio de su pierna izquierda y tuvo que abandonar el terreno de juego,siendo sustituido por Asencio. La lesión del alemán, se veía venir solo había descansado en un partido, el de copa con la Deportiva Minera. Los demás, los había jugado todos por culpa de la escasez en la posición de central que padece el equipo blanco y por la manía de Ancelotti de rotar muy poco, apenas nada.. Pero Florentino, sigue sin fichar en el mercado de invierno.
Todo le estaba saliendo mal al Madrid frente a un Espanyol que hizo su partido, defendiendo a muerte y cortacircuitando a la ofensiva blanca,donde sus cuatro jinetes del Apocalipsis: Vinicius, que reaparecía, Mbppé, Bellingham y Rodrygo, hicieron un ejercicio de impotencia ante la ordenada defensa de los pericos. No solo perdieron a Rüdiger, también los tres puntos y encima el colegiado Muñiz, no estuvo a la altura perdonando la expulsión a Romero por una entrada muy peligrosa y temerario por detrás a Mbappé, cuando éste se escapaba. Era roja directa. El VAR nada dijo y el árbitro, solo le enseño la tarjeta amarilla. Y para más INRI,después Romero marcó el gol del triunfo. Una victoria que como confesó el propio jugador: “les da la vida”.
El Madrid nunca encontró la luz en Cornellá, donde estuvo en plan pobre ante un impetuoso Espanyol que juntó muy bien las líneas y les cerró los espacios a los atacantes blancos, especialistas en campo abierto, pero un tanto obtusos en estrechos espacios.
Además, el Real no puede salir a jugar un partido andando y desperdiciando más de una hora de juego con un fútbol soso y aburrido. Tenían la pelota y dominaban pero de forma ineficaz e inútil. No había intensidad, ni velocidad. Jugaban casi andando, como si de una procesión se tratara. Mientras tanto, el Espanyol a lo suyo, peleando cada balón como si fuese el ultimo. Le ponían pasión y algo más ante la impotencia de los blancos, que se encontraron con una enorme barrera difícil de traspasar. Solo dos tiros a puerta hicieron los de Ancelotti en la primera parte. Vinicius en el gol anulado por falta previa de Mbappé a Pol Lozano en un enganchón entre los dos; y otro flojo y mal colocado de Bellingham.
Sorprende y mucho, que el Madrid sabiendo que el Atlético había ganado 2-0 al Mallorca, y que el Barcelona lo hace este domingo, saliera a jugar como si nada, con parsimonia y sin pasión. Solo en el último cuarto de hora le puso velocidad y vértigo al juego. Y ahí, se encontró con el buen guardameta llamado Jon García, que le hizo una parada antológica a Mbappe en un gran disparo cruzado. Bellingham, también lo intentó en vano ante el portero del Espanyol. Rodrygo, el más lúcido de todos, en una zigzagueo llevó la pelota al palo que después se encargó de retener el guardameta. Los blancos se desesperaban ante ese empuje final que no daba sus frutos.
Ancelotti, siempre a piñón fijo, apenas hace rotaciones y cambios, salvo cuando ya no hay más remedio, dio entrada a Modric por Ceballos para tratar de reconducir el juego. Pero nada cambió. El Espanyol hacia algunas avanzadillas con cierto peligro ante la inoperancia de Tchouameni, de nuevo central y de nuevo dando problemas, por su lentitud y mala colocación.
Ante la falta más que previsible de Rüdiger,la ausencia del lesionado para largo tiempo Militao y el todavía renqueante Alaba, quE no está para grandes citas, el francés se ha erigido en el jefe de la defensa. ¡Qué el Madrid se ponga a temblar!
En ese último cuarto de hora, los de Ancelotti se volcaron sobre la portería de Jon García. Era una embestida total, la que le faltó durante más de una hora, ante un muy ordenado Espanyol. Y de buenas a primeras, en una rápida contra, Romero marcó el gol del triunfo. Un duro castigo no sólo para el Madrid también para el colegiado Muñiz porque Romero no debía estar sobre el terreno de juego por esa tremenda entrada a Mbappé en el minuto 60 de partido. Más argumentos para las teorías de conspiración.
El caso es que el Real Madrid, tal vez no mereció la derrota pero tampoco la victoria. Pierde el colchón de cuatro puntos que tenía sobre el Atlético, ahora a uno, y deja malas sensaciones. No se puede salir a jugar solo un cuarto de hora al final y sestear, 75 minutos antes. En la derrota llevan la penitencia.
Los madridistas dan un paso atrás a las puertas de entrar en la fase crítica de la temporada. ¡Hay liga, y llega el derbi!