El Real Madrid se clasificó para las semifinales de la copa de Rey al vencer por 2-3 al Leganés, en partido disputado en Butarque. Y lo hizo, gracias a la cantera a la que Ancelotti mira más bien poco. Esta vez lo hizo más por necesidad que por devoción. Esa fábrica, como la bautizó Di Stéfano, le sacó las castañas del fuego. Un chaval de apenas 20 años llamado Gonzalo, que juega en el Castilla, máximo goleador de su categoría, la Primera RFEF con 19 goles y que llegaba de haber marcado cuatro goles en Algeciras, fue el héroe inesperado al cabecear como mandan los cánones, un centro templado de Brahim en el minuto 92, cuando la prórroga llamaba a las puertas.
El joven Gonzalo, rescató a su equipo de un buen lío en el que se metió el propio Real que no supo aguantar la jugosa ventaja con la que llego a gozar. El Leganés, aprovechó la endeblez del centro de la defensa blanca formada por Asencio y Jacabo Ramón, esté último muy nervioso y que no está para lo que le viene encima al Madrid,para igualar el encuentro ya en la segunda parte. Este es uno de los problemas del equipo de Ancelotti, que pega como nadie, pero encaja con mucha facilidad.
El Madrid, ante un siempre atrevido Leganés, jugó a ratos. Unas veces lo hacía con un buen despliegue a base de paredes y buenas combinaciones; Y en otros, languidecía viéndose superior y más aún cuando cobró una buena ventaja.
Ancelotti, en este partido dio descansos a Mbappé y Bellingham. Vinicius comenzó en el banquillo; Valverde, que lo juega todo, lo hizo como lateral derecho teniendo como compañeros a los canteranos Asencio y Jacabo Ramón, nuevo en esta plaza, como centrales junto a Mendy. Una defensa de estreno que la verdad, no ofrece muchas garantías. Para lo que se viene encima,están un poco verdes.
Fue un partido eminentemente copero, que comenzó con el Leganés apretando en los primeros minutos donde Lunin tuvo que salvar los muebles con una gran intervención a Cruz. Eso fue en un suspiro, al poco el Madrid comenzó a mandar por medio de un gran Brahim, quien se marcó un señor partido, y por Rodrygo que ante la ausencia de Vinicius, se volvió a mover por la banda izquierda como pez en el agua. Y en un abrir y cerrar los ojos, se puso con 0-2 en el marcador. Modric, en el minuto 17, el eterno joven, y que fue de los más destacados, ponía el 0-1 a un pase de tiralíneas de Rodrygo. Siete minutos después, Valverde, el que juega todo y que parece incansable, dio un pase a Rodrygo, éste a Brahim y en un mal despeje de la defensa rival, dejó el balón muerto a los pies de Endrick (titular) para marcar el 0-2.
La clara ventaja no derrumbó al siempre competitivo Leganés, en cambio anestesió al Madrid que se dejó ir complacido, dejando la intensidad de lado. Lo que aprovechó el equipo de Borja Jiménez, bien dirigido por el que fuera jugador de la fábrica, Óscar para entré él y Cruz, forzar el penalti de Jacobo Ramón, que despejó el disparo con el brazo derecho. La pena máxima la transformó el propio Cruz, en el minuto 38 (1-2).
El gol dio alas al Leganés, mientras el Madrid seguía en un segundo plano al inicio del segundo periodo. Fue así como llegó la igualada (2-2). En el 58, otro desajuste de la defensa por el centro posibilitó el gol de Cruz, que llegó tras un rechace de Mendy que descolocó a Lunin. Con el empate, el Leganés llevó al limite al Real Madrid, donde comenzaron a sonar las alarmas.
Vinicius, que entró tras el descanso sustituyendo a Rodrygo, y que estuvo brillante, fue el despertador de su equipo en este periodo, agitando el juego. A punto estuvo de marcar, en un disparo que le sacó con el pie el guardameta Soriano; en otra ocasión, con un juego de piernas un tanto circense, mandó el balón al palo. Pero para despertador constante, Brahim, que estuvo omnipresente. Fue el jugador total, asistiendo, peleando y robando. En una combinación entre Vinicius y él, hizo una excelente cuchara que se fue al larguero.
Y cuando todos pensábamos en la prórroga, Brahim paró el tiempo por la banda derecha, miró y con un exquisito pase, Gonzalo lo recibió para marcar un golazo de un cabezazo como Dios manda,marcando los tiempos de arriba- abajo.
Señor Ancelotti: con la cantera también hay que contar. En tiempos difíciles,como los que vienen y ante la ausencia de importantes jugadores, se hace imprescindible mirar a la Fábrica.