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  • Diario Digital | domingo, 24 de enero de 2021
  • Actualizado 10:46

Llegó Filomena y heló al Real Madrid

Llegó Filomena y heló al Real Madrid

El frío dejó helado al Real Madrid que solo fue capaz de empatar (0-0) frente a Osasuna, en un partido condicionado por la borrasca Filomena que no debe servir de excusa para el nuevo tropiezo de los madridistas, que pierden muchos puntos en partidos que deben ganar.

 No mereció el Madrid  la victoria,  y que se conforme con el empate frente a un correoso Osasuna que sin tanto toque como los blancos, fueron tal vez más profundos. Este empate no les sirve para casi nada y de paso, le da alas a sus rivales con un Atlético al que le sobran partidos, y un Barcelona que está creciendo con un Messi que empieza a sonreír y a divertirse.  El Barça ya ha dado dos buenos avisos.

Después de una semana de descanso, se esperaba más del Madrid en Pamplona. Puede buscar excusas por su espera de cuatro horas en el aeropuerto de Barajas mientras que Filomena con su nieve y frío, detenía la actividad de la capital;  incluso con la espera por la incertidumbre de si el partido se iba a disputar. Pero no, el empate sin goles no admite excusas, como sinceramente reconoció Kroos al final del encuentro.  Los dos jugaron en las mismas condiciones en un Sadar que sin ser ideal, no se resintió demasiado. A Filomena no hay nada que reprocharle.

De hecho, el Real Madrid comenzó con la voluntad de dominar, pero eso sí, con un juego muy plano,lento y de mucho pase atrás. Mucho toque, pero poca profundidad. Los de Zidane, dejaron pasar la primera parte sin nada que llevarse a la boca. Hicieron poca cosa para alterar el marcador en los primeros 45 minutos. Si acaso, una penetración de Modric.

Osasuna estuvo más cerca de marcar en un remate  de Oier, que obligó a intervenir a Courtois, con gran acierto. Osasuna salió con la lección muy bien aprendida de como jugarle a este Madrid que cuando sus rivales se encierran, se  les nubla la vista. De nuevo, a los de Zidane les faltó argumentos ofensivos y así no se va a ninguna parte. Podrá ganar batallas, pero nunca la guerra.

La posesión del Madrid , que en este caso estuvo cerca del 70%, no sirve de nada si arriba te falta pólvora. Algo que fue una evidencia en el Sadar con un Osasuna que resistió replegado y muy ordenado, pero sin renunciar al ataque cuando veía la oportunidad de poner a prueba a  su rival, que jugó con su defensa muy adelantada. Con muy poquito, Osasuna un equipo de mucho oficio y mucha pierna firme, hizo más daño que el Madrid en el primer periodo.

Al Madrid le faltaba una vuelta de tuerca para rebelarse con este Osasuna aplicado y muy bien organizado en la retaguardia. Algo tenía que cambiar, pero todo siguió prácticamente igual. Se puso algo más de velocidad, pero su dominio resultó estéril. Le faltó de todo en el Sadar. No supo jugar por dentro y tampoco hizo aperturas por las bandas para tratar de descolocar a la defensa osas uniste. Por no haber, apenas hubo desmarques, Mendy, el único que los hacía.

Tal y como estaba el campo y conociendo la fuerza moral de su oponente, Zidane sabía lo que se iba a encontrar y por eso tal vez eligió en el once titular a Hazard  para que el equipo tuviese más verticalidad y profundidad. Creo que se equivocó, porque el escenario con un campo en riesgo de helarse en el transcurso del partido, no era el adecuado. El belga acaba de regresar de su enésima lesión y no era el mejor sitio para que comenzase desde el inicio. Hazard, apenas apareció en dos jugadas, muy poco para un jugador que llegó para marcar diferencias en partidos como el de Pamplona. Se le sigue esperando, pero el tiempo pasa y aun, nada de nada.

Zidane, en esta ocasión apostó por su tridente predilecto, con Asensio, Benzema y Hazard. Ninguno de los tres tuvo una noche inspirada de cara a puerta. Y pasó, lo que tenía que pasar. Si con sus tres atacantes preferidos, el equipo no hace goles es que el técnico francés y el Real Madrid tienen un serio problema.

La alineación de Hazard, en la izquierda, obligó a Asensio a cambiar de banda, la derecha. La verdad que el balear no estuvo a la altura de sus dos últimos partidos. Lucas Vázquez,ante la ausencia de Carvajal, por sanción, ocupó el lateral derecho. En esta ocasión esa banda  generó poco juego. El ala izquierda con Mendy fue más profunda, aunque sin alegría.

Al Madrid le faltó la sal y la pimienta. El único que le puso mordiente fue Modric, mientras estuvo sobre el terreno de juego. Era el único que ponía sentido al poco juego desarrollado por sus equipo al que anularon dos goles,  uno  Benzema y otro a Sergio Ramos, por dos claros fuera de juego.

Zidane, entonces reflexionó con su ayudante la necesidad de introducir cambios. Valverde sustituyó a Asensio cuando este parecía que se entonaba; Isco a Modric, que era el único con las ideas un poco claras y Mariano a Hazard. Dejar al Madrid en manos de Isco y Mariano, me pareció una solemne equivocación. Zidane sabrá el por qué. El equipo fue a peor de lo que ya estaba.

En esta clase de partidos es  donde se ganan las ligas, y el Real Madrid con su empate en Elche, y   el último, frente a Osasuna, se complica el título liguero. ¡Ay,ay que le liga se le escapa!

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