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  • Diario Digital | miércoles, 24 de febrero de 2021
  • Actualizado 21:28

Este Madrid no emociona ni enamora, solo resiste

Este Madrid no emociona ni enamora, solo resiste

Un Real Madrid de circunstancias y sin gas al final, logró empatar (1-1) ante el Villarreal en el estadio de La Cerámica.

Sin Ramos, Casemiro y Benzema, la columna vertebral del equipo, el Madrid  se encomendó a Nacho, Odergaard y Mariano  para suplir  esas bajas fundamentales. Los tres cumplieron, sobre todo Mariano, todo corazón, autor del 0-1 al minuto de juego que descolocó  al Villarreal y animó al Real Madrid.

El delantero madridistas que no goza de la confianza de Zidane, no sabemos los motivos, cuando el chaval cumple con creces cuando le dan minutos, marcó un tanto muy suyo con desmarque y remate en plancha. Fue el 0-1 que llegó  precedido de polémica. El juez de línea   levantó el banderín por fuera de juego de Lucas Vázquez, pero la pelota no le llegó y Carvajal se escapó para centrar con precisión donde estaba Mariano.  El colegiado Hernández- Hernández acertó en la jugada   y no hay polémica que valga.

El gol le hizo mucho daño al Villarreal que entró en una etapa de  poco fuste. En la primera parte no inquietaron a Courtois.

Por el contrario el Madrid , con ventaja en el marcador,  jugó muy cómodo con Kroos incrustado entre los dos centrales y  Odegaard y Modric que le ayudaban en la salida. Aunque a decir verdad, no me explico cómo al equipo blanco le cuesta tanto sacar el balón jugado. Abusa mucho del pase atrás y eso a veces es más un problema que una solución. Deberían trabajar más como  iniciar las jugadas. Muchas veces es desesperante como circulan y circulan la pelota alrededor del área. Eso hay que  trabajarlo más en los entrenamientos.

El  caso es que el equipo de Zidane, fuese por el atolondramiento del Villarreal, interpretó bien inicialmente el sentido de sus importantes ausencias, refugiándose en la posesión, en el control de los espacios y en las ayudas. Eso sí, todo ejecutado de forma muy lenta y con exceso de toques que no llevaban a ninguna parte. Y así es muy difícil sorprender porque al margen del gol de Mariano, el Madrid durante toda la primera parte que se defendió bien, apenas llegó al área del Villarreal.

En la segunda parte, Unai Emery revolucionó el partido con hasta tres cambios de una tacada que le supo a gloria a su  equipo, sobre todo con la entrada de  Chukweze (Samu) y Escudriñan que era un puñal por la banda izquierda. Esos cambios le dieron profundidad y más ritmo.

Sin embargo Zidane, no acertó con los cambios. Dio entrada a Isco por Odegaard que no lo estaba haciendo mal y quitó a Hazard para que entrase Vinicius. Los dos fueron intrascendentes y no aportaron nada.  No entiendo cómo puede contar con Isco cuando ha pedido irse en enero además de ralentizar aún más el juego de si por lento de este Madrid. Vinicius, parece que ha perdido la ilusión y esa alegría que tenía antes. Es incapaz de encarar y así se difumina en la nada. Zidane, debería trabajar con el chaval, cosa que no hace.

El Villarreal fue creciendo, mientras el Madrid  se empequeñecía por momentos por falta de gas y  diría que de ambición. En esas estábamos, cuando en uno de los muchos ataques de los amarillos Courtois midió mal la salida e hizo un claro penalti a Samu que Gerard Moreno (muy buen partido del internacional español) se encargó de transformar en el definitivo  (1-1). Con el de hoy en La Cerámica, es el cuarto penalti que le señalan al Madrid en dos partidos.

El empate  tal vez dejó más satisfecho a los de Zidane que al Villarreal, por razones obvias. Los de Emery, gozaron de una gran ocasión en el último minuto por obra de Kubo, y los de Zidane apenas inquietaron ni llevaron peligro durante todo el partido. Y así, no va a ninguna parte de cara al terrible calendario que le espera con 15 partidos en dos meses. Empezando por el trascendental enfrentamiento del miércoles contra el Inter, en Milán correspondiente a la Champions.

Urge más implicación de jugadores como Hazard, que fue titular pero sigue sin aparecer. Sea por el COVID o por las lesiones, pero el caso es que se le sigue esperando a un jugador que está llamado para  marcar diferencias. Ya va siendo hora de que espabile porque el Madrid le necesita más que nunca.

 Al final empate y gracias para este Madrid que solo le dio para no perder. Lo que no deja de ser triste para un equipo como el blanco al que hay que exigirle mucho más porque aparte de esforzarse hay que jugar mejor al fútbol. El punto en  La Cerámica es otro paso atrás.

 De momento, este Madrid ni emociona ni enamora, solo resiste.

 

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