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  • Diario Digital | martes, 19 de octubre de 2021
  • Actualizado 19:13

El Madrid gana por su espíritu indomable

El Madrid gana por su espíritu indomable

Va a a ser verdad eso que dicen que el Real Madrid nunca se rinde. Imposible darle por muerto. Contra viento y marea el equipo blanco se sobrepuso al poderío físico de inicio de un buen Valencia que le exigió en todos los aspectos.

 Los de Ancelotti compiten hasta el último segundo. No arrolló al Valencia pero lo llevó hasta el extenuación.

 El equipo  que ahora entrena, y muy bien Bordalás, terminó agotado por la tremenda presión que hizo hasta bien entrada la segunda parte. Mientras que el Madrid, a raíz del (1-0) marcado por Hugo Duro, creció y en los últimos diez minutos, no solo empató por mediación de Vinicius en el 86, de nuevo el agitador, sino que terminó ganando (1-2) con el tanto de Benzema en el 89, que marcó con el hombro tras centro del brasileño.

El delantero francés y Vinicius,tanto monta uno como otro, son en los últimos partidos los jugadores clave de este Real Madrid que con este importante triunfo, se sitúa como líder solitario con dos puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, el Atlético de Madrid.

El encuentro  disputado en Mestalla, fue de los de verdad, vibrante al máximo y  de esos que se juegan con intensidad. El Valencia jugó un muy buen partido hasta el minuto 70, que a raíz del gol de Hugo Duro donde Lucas Vázquez estuvo muy desafortunado, se echó atrás para guardar la renta. Antes de eso, la suerte le fue esquiva porque gozó de hasta cuatro ocasiones claras de gol, pero no supieron definir. Y cuando eso ocurre, ya se sabe…

Además de no tener suerte, tuvo que lidiar con la lesión de Carlos Soler antes de cumplirse el primer cuarto de hora de partido, a quien le siguió Thierry Correira. Para colmo, horas antes del encuentro se cayó de la convocatoria Gayá. Faltaban los dos jugadores que son el alma de este Valencia, y lo notó, pero los que le suplieron estuvieron a gran nivel. No tienen la clase de Gayá y Soler, pero le pusieron la fuerza y la disciplina que exige el comandante Bordalás.

El Valencia no aprovechó sus ocasiones de gol, olvidándose que enfrente  tenían a los dos matadores (hasta hora) del Madrid, Vinicius y Benzema. Los dos, junto a los acertados cambios de Ancelotti: Camavinga por Modric; Isco por Casemiro, Rodrygo por Valverde y Jovic por Hazard, que va  poquito a poco, dieron la vuelta al marcador. Los jóvenes dieron oxígeno al ataque madridista y Vinicius junto a Benzema prolongaron su racha goleadora. Especial atención merece la aportación de Camavinga que juega con una soltura y claridad propia de un veterano. Y solo tienen 18 años. Va para jugador importante.

Vinicius, poco participativo hasta ese momento, fue quien llamó a rebato logrando el empate (1-1) que contó con la ayuda de Foulquier. Y tres minutos después , en el 89, Benzema, otro que hasta entonces apenas había hecho acto de presencia, dio la puntilla al Valencia logrando el definitivo (1-2). Entre los dos líderes actuales de los blancos, llevaron en volandas a su equipo en los últimos diez minutos, donde el Madrid hizo un ejercicio de templanza y de paciencia que tuvo recompensa final, consiguiendo  un triunfo de los importantes por lo que supone: Liderato en solitario y un gran impulso a la moral y al proyecto de Carlo Ancelotti, que está sabiendo manejar muy bien a la plantilla y que sabe cómo y cuándo debe hacer los cambios. Hasta ahora, siempre acierta.

Fue un gran triunfo ante un gran Valencia, por eso el Madrid lo celebró tanto. El equipo de Bordalás ha tenido una transformación gigantesca. Ya no es ese equipo timorato, deprimido y desdibujado de la temporada anterior. Ahora es un equipo con carácter que juega con pasión y determinación. Si sigue en esta linea va a dar muchas alegrías a su entusiasta afición.

 Este nuevo Valencia, comenzó con una gran presión por todo el campo que ahogó al Madrid que no sabía por dónde circular el balón. No había huecos por donde penetrar, les cerraban todas las líneas de pase. Así fue hasta que se agotó. El equipo de Bordalás,como decíamos, mereció más pero murió de agotamiento. Todo lo contrario que el Real Madrid que entonces emergió con energía para ganar.

Es en el aspecto físico donde se nota la gran diferencia respecto al equipo de Zidane ( diría que también en lo táctico). Con Pintus como responsable de esa parcela física, el equipo blanco  parece volar en las segundas partes, y más concretamente los últimos minutos. A pesar de haber jugado el pasado miércoles un partido tan exigente como el que disputó contra el Inter, en la Champions, terminó más fresco que el Valencia, que no jugó ningún partido entre semana. A la postre esa frescura le sirvió para lograr el triunfo.

Pero no nos engañemos, el Real  Madrid como ha dicho su entrenador, no jugó bien. Le ha salvado su instinto de supervivencia. Algo tiene este Madrid que le hace diferente a los demás.