Otro pinchazo más del Real Madrid, y van tres seguidos, esta vez frente al Girona (1-1). Un empate que le deja sin liderato, ahora en manos del Barcelona, del que se había distanciado cinco puntos tras ganarle por fin, en el Bernabéu.
Ante uno de los colistas, el Girona era penúltimo antes del partido, los de Xabi Alonso fueron incapaces de sumar los tres puntos, mostrando una vez más sus miserias de ser un equipo que no tiene continuidad en el juego, indolente en muchas fases, como ocurrió durante una buena parte del primer periodo. Luego en el segundo tiempo quisieron arreglar el ganduleo de los primeros 45 minutos. Así es imposible y no se va a ninguna parte.
El Real, en los partidos que le ha tocado jugar fuera del Bernabéu, perdió el liderato. Tres empates seguidos, en Vallecas, Elche y el último, en Girona. Han sido seis puntos perdidos de forma incomprensible ante rivales mucho más débiles, que vienen a demostrar que el Madrid no está bien. Xabi Aonso, por las razones que fuere, aún no ha dado con la tecla para que su equipo encuentre la buena senda. No se explica muy bien, que sabiendo que sus más inmediatos perseguidores Barcelona, Vaillarreal y Atletico habían ganado, no pusiese lo que hay que poner para ganar a un Girona, que ocupa los últimos puestos de la clasificación. Su indolencia es preocupante. Increíble.
El Madrid está muy desajustado. No se sabe a qué juega. A ratos presiona arriba, otros ratos se desconecta dejando la iniciativa al rival, otras veces se enchufa pero por poco tiempo,dejándose llevar. No tiene iniciativa y su circulación de balón es lenta y previsible. Es un equipo que no tiene rebeldía. Tiró el primer tiempo y no le dio para arreglar las cosas en el segundo periodo. Últimamente, siempre llega tarde.
Cierto, que comenzó el partido presionando muy arriba y con algo más de espíritu, pero le duró muy poco,dejándose después dominar por un Girona, que parece va alcanzando su mejor nivel. Debe ser que el Madrid con todos los equipos con los que se enfrenta, los hace mejores.
El equipo de Michel, cerró bien los espacios. No como hizo el Olympiacos griego, que dejó todo el campo abierto para que corrieran a sus anchas Vinicius y Mbappé. En Montilivi, el Girona cerró esos espacios y por lo que se está viendo los jugadores de Xabi Alonso, no saben atacar las defensas cerradas. Si encima, no hay profundidad,ni verticalidad y mucho menos desmarques, salvo Kylian Mbappé, pues resulta que el Real Madrid tiene un problema serio.
Y si terminado el partido, te dicen que los mejores han sido los defensas, empezando por Militao, el mejor sin duda, siguiendo con Rüdiger, que reaparecía, no jugaba desde el mes de septiembre, Y terminando por Courtois, que salvó un gol cantado cuando el resultado era de 1-0 a favor del Girona, pues el problema es doble.
Y más problemas tiene aún, si solo un delantero como Mbappé es el único que hace goles y pelea en su búsqueda, estando muy por encima de sus compañeros. El francés juega a otra cosa, lo hace a un ritmo endiablado. Es un inconformista que busca de mil maneras la victoria. Es el único, por ahora, que lo hace.
Vinicius, le ayuda a ratos. El brasileño estuvo desaparecido durante el primer tiempo. Después se revolucionó en el segundo periodo pero estuvo muy fallón. Eso sí, provocó el empate con el penalti claro que le hizo Rincón y que después transformó Mbappé, en el minuto 67.
El Girona demostró que está camino de la rehabilitación y resistió muy bien al Madrid,ganándole la partida en los primeros 45 minutos, luego después le tocó aguantar y defender con uñas y dientes en el segundo periodo, cuando los madridistas pusieron cerco a la portería de Gazzaniga.
Xabi Alonso, ante la inestabilidad de la defensa en Grecia, optó por cambiar a los centrales, echando mano de Militao y Rüdiger, la mejor elección del técnico blanco, ya que fueron junto a Mbappé los mejores del equipo. Militao, tuvo arrestos hasta para irse al ataque y a punto estuvo de marcar, en un cabezazo que milagrosamente salvó el guardameta Gazzinaga.
El juego del Madrid no fluía. Güler algo más retrasado que de costumbre estuvo irrelevante. Luego en el descanso le sustituyó Camavinga para dar más energía al equipo. Valverde y Trent no abrían paso por la banda derecha mientras que el Girona, jugaba con cierta tranquilidad tocando en territorio enemigo, sin agobios. En buena medida controló al Madrid en los primeros 45 minutos, con el bailarín Onahui como mejor exponente.
El Real, tocaba a lo tonto sin ningún resultado. Apenas unos disparos lejanos de Arda Güler y alguna intentona sin resultado de Vinicius, al que le faltó ingenio. Todos sus intentos terminaban en frustración. Mbappé, era el único que parecía rebelarse ante el juego anodino de sus compañeros. Al francés, se le anuló un gol por un toque accidental en la mano, previo al remate. Acto seguido, al borde del descanso, llegó el gol del Girona en una contra muy bien llevada que acabó con una estupenda asistencia de Tsykankov y remate precioso de Ounahi, un jugador, como dice Luis Enrique, llamado a ser importante.
En ese gol, quedó retratado el Madrid que como suele hacer en innumerables ocasiones se repliega tarde y mal. Un ganduleo y mal endémico con lo que no consigue acabar Xabi Alonso.
Tras el descanso, al Madrid le sonó el despertador y desde el caos elevó el nivel, la velocidad y las ganas. Es llamativo que solo reaccionan cuando van por detrás en el marcador. Llevados por la rebeldía de Mbappé llegó el asedio sobre Gazzaniga. Había cierto desorden sobre el campo con los madridistas volcados al ataque. En otra contra, el Girona pudo aumentar el marcador. Vanat, se encontró a solas con Courtois y el belga en una gran intervención mantuvo a su equipo en el partido. El Madrid continuaba con su plan de ataque. Vinicius, se escapó por primera vez hasta la línea de fondo, entró en el área y Rincón le pisó el pie derecho y el arbitró pitó el penalti con el que empató Mbappé.
Vinicius, en los últimos minutos entró en trance metiendo al Girona en su área. A punto estuvo de ver puerta en una de sus entradas al área y en una rosca que se le fue por poco. El Madrid entonces, dominaba y dominaba pero sin mucho criterio, Rodrygo reclamó un penalti que pudo ser y no fue. Roca le tocó, pero según el arbitro, no con la fuerza necesaria para pitar la pena máxima
El Madrid, continuó y continuó al ataque de forma desesperada pero sin mucho orden y terminó perdiendo otros dos puntos en su noviembre negro, que se ha ido, y con él, el liderato. ¿Se puede hablar de crisis? Se puede.