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  • Diario Digital | martes, 18 de enero de 2022
  • Actualizado 22:38

El Madrid venció a un Barça que está en el buen camino

El Madrid venció a un Barça que está en el buen camino

El Clásico de Arabia dejó un nuevo triunfo  del Real Madrid (2-3) ante el Barcelona que compitió y Salió con la cabeza muy alta pese a la derrota.

Los blancos por lo tanto se clasifican para la final de la Supercopa tras un muy buen partido que estuvo lleno de emoción y que resultó trepidante en los dos tiempos y aún más, en la prórroga frente a un Barcelona que una vez que ha recuperado a sus mejores jóvenes, exigió  el  máximo a su eterno rival.

El colofón a un estupendo partido lleno de matices y de contrastes tácticos, lo puso Valverde en esa prórroga en el minuto 97, con un gol que define el estilo de este Madrid de Ancelotti que no es otro que dejar la iniciativa al contrario para robar y correr a la contra.

Perdió el Barcelona, siendo fiel a su filosofía presionando arriba, teniendo la posesión y arriesgando mucho en la circulación. Y eso ante un equipo de la valía del Madrid, con jugadores  como Modric, Vinicius y Benzema te penaliza, como así sucedió.

La verdad que el enfrentamiento no reflejó la  gran diferencia que hay entre estos dos equipos en la liga, a  una distancia sideral de puntos a favor de los blancos. El partido fue muy igualado con dominio alterno en la primera parte, para pasar después a más posesión por parte azulgrana, que es su idiosincrasia.

El Madrid, con su inercia competitiva metida en la piel , comenzó mejor que su rival por la sencilla razón que le dejó correr y encontraba los espacios que dejaba  la mala y desajustada presión que ejercía el   Barcelona, que entró al partido  cogido entre alfileres y con miedo. Se veía que tenían hambre, pero no era suficiente para inquietar a un Madrid que comenzó como un mariscal de campo, mandando y templando ante esa desajustada presión azulgrana.

 Y es que Xavi corrió muchos riesgos con una alineación más que atrevida: Alves  38 años se encargaba de esa centella llamada Vinicius y al que descompuso cuanto quiso; dio entrada  a un debutante sin rodaje durante tres meses, Ferran; a un operado de la mano hace seis días como Araujo. No era el momento para hacer pruebas experimentales.

El Barça hacia una presión adelantada al hombre que no cuajó durante todo el primer tiempo. El Madrid salía de ella como Juan por su casa. De ahí que los de Ancelotti enlazarán cuatro contras muy bien llevadas pero mal rematadas por Vinicius, Benzenma y dos de Asensio. El Real se sentía a gusto y cómodo con el planteamiento de Xavi porque tenía el tiempo y el espacio. El gol llegó a la quinta contra. Busquets,tan seguro otras veces, se durmió en  un balón que le envió Araujo, Benzema se lo rebañó mandando un pase profundo a Vinicius, quien a toda velocidad definió perfectamente cómo un pura clase para hacer el 0-1, que hacía justicia a lo que estaba sucediendo en Arabia Saudí.

El Barcelona, con el gol en contra busco la reacción con Luuk de Jong como abanderado. El holandés se acercó al empate con dos remates de cabeza mal colocados, pero acabó acertando en una jugada desgraciada para el Madrid, en parte por culpa de Militao, que falló en la orientación de su despeje y el rebote golpeó a De Jong, acabando en la red. Fue un churro de gol, pero gol al fin y al cabo que insufló nuevos ánimos a un Barcelona que hasta entonces estaba un tanto temeroso. El gol fue un justo castigo a un Madrid que tras su gol se dejó ir y que cuando llegaba no remataba la faena.

En la segunda parte, Xavi hizo cambios. Metió a Pedri por el desangelado Frankie de Jong, y la reacción fue inmediata. El Barça entonces presionó mejor, estaba mejor estructurado y tenía más picante. También le metió más velocidad e ímpetu con la entrada de Abde que ocupó la banda derecha, pasando Dembelé a la izquierda. El francés, la mejor arma ofensiva de su equipo, fue un dolor de cabeza permanente para la defensa madridista y para el reaparecido Carvajal que cumplió.

Hasta dos oportunidades tuvo Dembelé de adelantar a los suyos, ante un Madrid que salió dormido al inicio del segundo periodo. Y diría que hasta confiado de su superioridad. Gran  error, que después solventaría con apuros.

Ancelotti agitó su coctelera con cambios. Una sustitución que   estaba cantada: Rodrygo por Asensio, quien fue de más a menos. El brasileño le dio un nuevo impulso a su equipo. Un ataque suyo finalizó en los pies de Benzema que bailando en el área  se hizo sitio para sacar un disparo que fue a dar en el palo. Acto seguido, curiosamente cuando mejor estaba jugando el Barça, llegó  el 1-2. El mismísimo Benzema se aprovechó de un rechace de Ter Stegen a centro de Carvajal

El gol llevó a la desesperación al Barcelona que se volvió un tanto loco con una defensa de tres y con cuatro puntas ya que también entró Memphis. Antes de él, entró Ansu Fati,la gran esperanza azulgrana para el futuro. La jugada le Salió  bien a Xavi al empatar  Ansu Fati (2-2), en el minuto 82 tras un remate de cabeza entre Militao y Mendy.

El Barcelona, en esa locura final, se jugó el todo o nada. Con ese planteamiento táctico  suicida, ya en la prórroga el Madrid le dio donde más duele, marcando el definitivo (2-3). Fue en una contra de libro. Casemiro la empezó y la culminó Valverde, que había sustituido al magnífico Modric, entre medias Vinicius hizo una genialidad que sorprendió a todos, menos al uruguayo que  celebró el tanto por todo lo alto junto a sus compañeros, porque presentían que sería el resultado definitivo.

La verdad es que vimos un partido grande jugado de poder a poder y que  resultó la mar de emocionante,además de jugarse con mucha deportividad. Así da gusto.

 La prórroga fue sensacional, con cada equipo jugando con sus armas favoritas. Uno que espera, el Madrid; y otro que empuja con insistencia, el Barcelona. Ganó el Madrid porque actualmente tiene  el gen competitivo por las nubes y tiene más oficio. Es un digno finalista de esta Supercopa española que se juega en Arabia Saudí.   Al Barcelona, nada  se le puede reprochar. Está en el buen camino, pero volvió a perder por quinta vez consecutiva con su gran rival de siempre, el Real Madrid.