¡¡ Más madera, es la guerra !!
Este grito de Groucho de los hermanos Marx , en la fenomenal película de ellos mismos en el Oeste, se puede aplicar en el partido de Uruguay-España, donde los charrúas salieron con el cuchillo entre los dientes y con la pierna tendida, dispuesta a cualquier fechoría,dando patadas por doquier y jugando de forma pendenciera.
Uruguay fue un equipo muy violento ante la permisividad de un lamentable árbitro, el estadounidense Ismail Elfath. El partido le superó en todos los niveles. Fue un arbitraje indigno para un Mundial. Este colegiado,espero, no vuelva hacer acto de presencia en lo que resta de campeonato.
Ante la violencia charrúa, España supo jugar con otro registro fuera de los cánones de finura y la clase a la que nos tiene acostumbrados. Supo hacer frente a la versión navajera de Uruguay,ganando por ese 1-0,gol de Baena, con la colaboración inestimable de Muslera que ha condenado a su país a la eliminación de este Mundial. Sus dos fallos, el de Cabo Verde y ante nuestra selección,dejan fuera a la selección uruguaya por segunda vez consecutiva en la cita mundialista.
No nos extraña la eliminación de Uruguay porque ha sido un equipo miserable, como demostró ante España. Quiso ganar imponiendo el terror pero sin fútbol y sin gracia.
La selección española ante la desesperación y aspereza de los uruguayos, no se arrugó y trató de responder ante la agresividad desmedida del equipo dirigido por Marcelo Bielsa, que no sé si ordenó esa dureza de sus jugadores para contrarrestar la clase y el buen juego del combinado español.
A donde no llegaba el fútbol de Uruguay, llegaba la pierna suelta de sus jugadores para intentar ganar de la forma que fuese. Ese fue el plan del conjunto charrúa, que por supuesto fracasó.
España sobrevivió a una auténtica cacería, sobre todo a ese jugador marrullero y pendenciero llamado Agustin Cannobio, que estuvo todo el partido fuera de sí hasta que lo expulsaron en el minuto 94. Mucho antes debió ver la tarjeta roja porque lo suyo era hacer entradas escalofriantes. Yeremi Pino lo sufrió, y también Nico Williams, ambos con problemas para poder continuar en este Mundial. De momentos son duda.
España no lució pero compitió bien. No jugó con la fluidez a la que nos acostumbra, lógico teniendo en cuenta el juego de pierna dura de una Uruguay frustrada, que sometió a nuestra selección a una presión asfixiante, ahogando a nuestros creadores de juego, Pedri y Rodri,que no hicieron su mejor partido pero valió para ganar y dejar fuera a una Uruguay vacía de fútbol y de ideas.
El caso es que tras la batalla y el grito de ¡¡Más madera, esto es la guerra!! España cumplió con el objetivo. Ganó,sumando ya 34 partidos consecutivos sin perder, es primera de grupo y sigue sin encajar un gol.
En los dieciseisavos de final se enfrentará a Austria el día 2 de julio, en los Ángeles a las 21 horas. Ahora llega lo buen