Mbappé mantiene el pulso por la liga
El Real Madrid, tuvo que sudar tinta para ganar (3-2) a un buen Leganés que logró irse al descanso con ventaja en el marcador y que seguramente mereció mejor suerte.
Gracias a los dos goles de Mbappé, que sacó a su equipo de la espesura en la que estuvo todo el partido y al trabajo a destajo de Bellingham, el Madrid consiguió una victoria que le mantiene en la pelea por la liga. A eso, y a la mala actuación del colegiado González Fuertes del que el Madrid en esta ocasión no tendrá queja. Señaló un penalti más que riguroso por caída de Arda Güler y no quiso saber nada de otro posible de Bellingham a Diego García. En esta ocasión al equipo blanco le salió cara con el arbitraje.
Como decíamos, Mbappé sacó a su equipo de un buen lío gracias a dos goles a balón parado, un penalti y una falta ensayada que desatacaron a un mediocre Madrid que ni mucho menos hizo un buen partido. Su fútbol fue tan escaso que terminó pidiendo la hora ante el asombro del Bernabéu que no le gustó lo que vio.
Ya se sabe, es casi una corriente permanente que cuando llega el Virus FIFA, los equipos que ceden a tantos jugadores a sus selecciones, suelen tener serios problemas en sus respectivas ligas. Es el caso del Madrid y otros muchos equipos. En los blancos se notó ese sobre esfuerzo de los jugadores que estuvieron con sus países de origen, jugando distintas competiciones. Al final del encuentro, muchos del Real no podían ni con las botas.
Por esta razón, Ancelotti comenzó el partido con rotaciones. Brahim y Arda Güler jugaron por las bandas por lo que Vinicius y Rodrygo comenzaron en el banquillo. El que sí jugó fue el eterno Modric, dirigiendo las operaciones en el centro del campo junto a Camavinga y Bellingham. El que no descansó nada fue Mbappé, el goleador por partida doble. Suma ya 22 goles en liga.
Sea por todo esto o por lo que fuera el caso es que el Madrid comenzó muy soso y confiado. A la vez que con un ritmo muy bajo. Mal hizo,porque el atrevido Leganés, un equipo muy trabajado, ya sorprendió al Barça en Montjuic y al Atlético en Butarque.
El conjunto pepinero fue valiente y jugó con cierto desparpajo. No se arrugó en ningún momento. Prueba de ello es que su técnico Borja Jiménez salió con un equipo muy ofensivo, juntando a Óscar,Raba y Juan Cruz.
El encuentro comenzó anodino y el Madrid aunque no lo hacía bonito si gozó de dos buenas oportunidades de Mbappé y Modric, que el guardameta Dmitrovic logró salvar con dos buenas intervenciones.
El francés era el que más se movía en la vanguardia junto a Bellingham que buscaba y buscaba huecos por donde entrar. El inglés por fin encontró a Güler en el área, que cayó con las piernas trabadas entre las de Óscar. Hubo contacto, pero creo que no fue suficiente, el colegiado no lo vio así y señaló la pena máxima ante el enfado de los jugadores del Leganés. Mbappé, a lo Panenka, engaño a Dmitrovic. Era el 1-0 en el minuto 31.
El Leganés, ni corto ni perezoso reaccionó de forma inmediata. Juan Cruz, aprovechado el hueco que Fran García dejó por su banda, a su centro no llega Lucas Vázquez y Diego García marca el empate (1-1), en el minuto 33. El Madrid, también quiso reaccionar con rapidez Brahim gozó de una ocasión inmejorable para deshacer el empate, pero incomprensiblemente falló.
El gol del empate espabiló sobremanera al Lega ante un aletargado Madrid. Haciendo una máxima de ese dicho que habla de resistencia y asalto, el equipo de Borja Jiménez se agarró a ello para en el 40, adelantarse en el marcador (1-2). En una pérdida de balón lamentable de Brahim en el centro del campo, el balón llegó a Óscar pase atrás y Raba marcó. Descanso y leve pitada del Bernabéu a los suyos. Casi todos pensaban que con este resultado le liga se le iba al Real Madrid.
Todos también pensaban que el Real podía ganarlo, quedando todo el segundo periodo. Y efectivamente, llegó la reacción tras otro arrebato, y van unos cuantos, de Jude Bellingham. El inglés, apenas comenzado el segundo tiempo, realizó un buen disparo que Dmitrovic rechazó cerca de la cepa del poste. Brahim, que estaba por ahí, recogió el rechace pero Tapia logró desviar el tiro al larguero. El balón cayó al césped y como un león, se tiró Bellingham para empatar (2-2) en el minuto 46. Poco después, Brahim mandó un balón a la madera.
El Leganés no se asustó y hacía de la resistencia y de las contras, una virtud. En una de ellas, gran pase de Juan Cruz a Diego García que se queda cara a cara con Lunin. Bellingham aparece por detrás, echa el brazo y desbarata la clara ocasión. Mínimo contacto, como en el penalti a Güler, pero en esta ocasión el arbitro no lo consideró suficiente.
Los minutos pasaban y el empate permanecía. Ancelotti, echó mano de sus balas atacantes, Vinicius y Rodrygo. Con ellos comenzó el asedio al área de los pepineros que resistían con orden pero demasiado encerrados, ante los atacantes blancos que lo intentaban por una y otra banda.En un robo de balón de Rodrygo,Tapia le hace falta,muy discutida, aunque creo que antes de despejar la pelota, derriba con la rodilla al brasileño. El caso es que González Fuertes pitó falta. Mbappé, en una jugada de laboratorio, de esas que ensayan en los entrenamientos, embocó tras un engaño de Rodrygo que hizo que se abriese la barrera. Era el 3-2, cuando corría el minuto 75.
A partir de ese momento, a Ancelotti le entró el miedo y metió a Valverde y Tchouaméni por Lucas Vázquez y Modric. Mientras que el Leganés metió cambios ofensivos. Munir, de cabeza tuvo una gran ocasión pero su remate se le fue fuera por muy poco. El Madrid, estaba nervioso, no controlaba el juego y perdía el balón con facilidad. Terminó pidiendo la hora. Algo incomprensible para un equipo como el blanco.
El Leganés, que lucha por el descenso,tuteo y le miró cara a cara a un Real Madrid que, a pesar de jugar a trompicones, sigue en la lucha por el título de liga,del que se ha descolgado el Atlético al empatar (1-1) con el Espanyol, en Barcelona.