José Mourinho regresa 13 años después al Real Madrid. Ya es un hecho confirmado por todas las partes implicadas. Su vuelta es vista por muchos como el técnico ideal para volver a poner firmes a los futbolistas con el objetivo de conquistar títulos. Otros, en cambio, odian a la persona y todo lo que conlleva Mourinho como personaje conflictivo y toda la polémica que se alimenta a su alrededor.
Las dos partes llevan razón. Pero lo que es indudable es que Mourinho es un muy buen entrenador. A los entrenadores hay que juzgarlos por el grado de competitividad que muestra su equipo, por la regularidad que exhiben de forma constante en todas las competiciones y sobre todo, por la disciplina y el orden.
Mourinho, en ese aspecto es impecable. En los tres años que estuvo al frente del Madrid levantó la denominada liga de los récords-100 puntos y 121 goles anotados- plusmarca que aún no se ha batido,una copa del Rey y una supercopa. Con el añadido, que todo eso se lo ganó al Barcelona de Pep Guardiola, por entonces un equipazo.
El preparador luso elevó el techo deportivo del Real Madrid, que antes de su llegada había encadenado,como ahora, dos temporadas en blanco a los mandos de Juande Ramos y Manuel Pellegrini.
Mourinho, hizo al Madrid más competitivo y como ha reconocido Florentino Pérez y muchos madridistas: “a raíz de esa competitividad el Madrid ganó seis copas de Europa en diez años”.
Para muestra un botón. Mourinho devolvió al Madrid a la élite del fútbol continental. Además de sumar tres trofeos a las vitrinas del Santiago Bernabéu, encadenó tres semifinales de Champions -ante Barcelona, Bayern y Borussia de Dortmund- La más dolorosa fue la eliminación frente al Bayern Munich en la tanda de penaltis con los fallos en los lanzamientos de Cristiano,Kaká y Sergio Ramos, que mandò el balón a las nubes.
Florentino, entiende que si entonces aquel Madrid a los mandos de Mourinho, le plantó cara al mejor Barça de la historia, por qué no puede volver a hacerlo. La fe del presidente en el portugués, mueve montañas.
Considero a José Mourinho, con sus pros y sus contras, un gran entrenador. A la vez que un comunicador excelente. Eso sí, su comportamiento en muchos casos deja mucho que desear y ha sido muy censurable. Pero estoy convencido, que tras un largo periplo y con los años ya cumplidos, vendrá más relajado y con la mochila de responsabilidad llena.
Una buena parte de la afición madridista se alegra con la llegada de Mourinho. La liga, además, ganará en expectación y repercusión con el portugues que es de los que no pasan desapercibidos.
El luso viene de recorrer Turquía,donde en el Fenerbahce pasó sin pena ni gloria. Su último año en Portugal al frente del Benfica, como diría un castizo, fue ni fu ni fa. No perdió ningún partido pero empató demasiado y la liga se le escapó, yendo a parar al Oporto, que curiosamente sin dominar tanto la pelota como el Benfica, ha sido campeón sobre todo por su gran capacidad física.
En su regreso al Madrid, Mourinho tendrá el poder absoluto sobre el régimen interno de la plantilla. Lo que significa que no habrá jugadores intocables. La titularidad se ganará por rendimiento y no por nombres.Jugará el que más rinda.
Mou sentó en su primera etapa a Cristiano, Sergio Ramos y hasta Casillas. Asunto que derivó en ríos de tinta.
Al Real Madrid llega un entrenador que impone mucho respeto y que se hace respetar. No se casa con nadie a la hora de buscar lo mejor para el equipo. Tal vez, dadas las circunstancias por el desmadre que ha habido en el equipo a lo largo de toda la temporada, la elección de José Mourinho sea un acierto.
Y llega con un reto: recuperar el territorio perdido.