Ni el mejor Vinicius y Mbappé evitan la angustia del Madrid

 ¡¡Uf, que angustia!!  Esa exclamación  fue la que dijeron miles de aficionados del Real Madrid en la parte final del segundo tiempo, que fue cuando el Olympiacos buscaba con entusiasmo el empate, con muchos centros al  área que llevó al equipo  de Xabi Alonso a un desenlace de auténtico pánico.

 Un empate que pudo llegar porque la defensa del Madrid fue de chiste durante todo el partido. Igual que la del Olympiacos, pero no debe servir de consuelo,dada la diferencia entre un equipo y otro.

Ni  con el mejor Vinicius y   ni con los cuatro goles de Mbappé,  tuvo el Madrid una noche tranquila en la capital de Grecia, Atenas.

El enfermo parece mejorar pero aún no se le puede dar de alta. Llegó al descanso con 1-3 tras tener muchas ocasiones para haber ampliado el marcador, y se puso 2-4 al inicio del segundo periodo. Pero ni por esa pudo tener un triunfo tranquilo porque el Olympiacos le acorraló en la recta final, y de qué manera, tras marcar el 3-4. Los  goles de los griegos desnudaron a la penosa defensa del Real Madrid, que estuvo pasiva y  de desastre.

Gano el Madrid (3-4), sumando tres puntos con mucho sufrimiento, que le aúpa  hasta la quinta posición de la Clasificación.

El triunfo del Madrid se fraguó gracias  a  sus dos atacantes: Vinicius y Mbappé. Uno, Vini,driblando y yéndose una y otra vez de sus marcador; y el otro, Kylian, marcando 4 goles. Todo un poker que hace historia.

 Ellos dos, fueron los hombres al rescate del equipo  que necesitaba la victoria como el comer y que debe servir para calmar los ánimos del  vestuario y sobre todo, a Xabi Alonso, a quien se empieza a mirar mal.

No obstante,la imagen ofrecida en el segundo periodo, con una bajada de tensión alarmante, sobre todo en defensa, sigue dejando dudas.

 Esa dejadez del segundo periodo, empañó lo que fue un tremendo primer tiempo, con Vinicius en su mejor versión, siendo un constante abrelatas en el área helena. Nos recordó al Vinicius que optó al balón de oro y que se lo arrebataron en ultima instancia. A su lado, Mbappé, el goleador por excelencia.

Entre los dos reventaron el partido con goles y auténtica alegría atacante. La defensa del Olympiacos, también hay que decirlo, ayudó a ello.

Vinicius, fue ese jugador de dibujos animados. Fue la alegría de la huerta, entrando por su banda como quien entra por el pasillo de su casa. Y,Mbappé, su escudero marcando 4 goles. Tres de ellos en siete minutos, los que van del 22 al 29. Luego en el segundo periodo hizo poker al conseguir el cuarto. El francés suma ya 22 goles en total, nueve de ellos en la Champions.

Xabi Alonso, nos sorprendió con la alineación como titular de Mendy, en teoría el tercer lateral izquierdo porque el primero  Carreras jugó de central junto a Asencio. Un eje central de circunstancias, que dejaría después mucho que desear.

Bellingham, no fue de la partida, según comentaron, por unas molestias musculares, aunque después tuvo minutos en el segundo tiempo. Reapareció Tchouameni, imprescindible para Xabi y para el equipo,haciendo compañía a Camavinga en el doble pivote, que funcionó con cierta solvencia durante los primeros 45 minutos. Después, durante el segundo tiempo, con unos cambios inoportunos se rompió la estructura.

El Olympiacos, fue lo que siempre defiende su técnico, Mendilibar.  Empleo su clásico 4-3-2-1, con una presión muy alta, mucho ritmo y juego largo. Este juego de inicio incomodó al Madrid que salió sin prisas y apagado. Consecuencia de  ello,  a los 7 minutos  Chiquinho soltó un derechazo al borde del área, marcando el 1-0.La afición helena que llenó el estadio, bramaba. Mientras que  la preocupación se instalaba en el bando madridista y más, tras el desplome futbolístico en los últimos tres partidos.

Ante esa situación, el jugador que se echó el equipo a la espalda fue Vinicius, el gran señalado como el que le está haciendo la cama al técnico. Él dijo:”Aquí estoy yo” y con su empuje y atrevimiento comenzó su rebeldía para darle la vuelta a la adversidad. A lo Modric, dio un gran pase a Mbappé para lograr la igualada (1-1). El gol, despertó al Madrid y más a Mbappé, que se aprovechó del atrevimiento del Olympiacos para encontrar el paraíso que consiguió a base de goles. A la espalda de la defensa griega era un campo abierto por el que cabalgó el francés a sus anchas.

Mbappé, como decíamos en menos de siete minutos,concretamente  en seis minuto y 42 segundos, 29 segundos más que Salah en el 2002, se apuntó el segundo triplete más rápido de la Champions.

 Su festival goleador incluyó un gol de cabeza, primero que marca con el Madrid, a centro de su mejor socio, Arda Güler, séptima asistencia del turco para el francés.  En cada ataque del Real había peligro y al poco, llegó el 1-3. En esta ocasión a pase de Camavinga.

  Fueron tres y pudieron ser alguno más. Tchuaméni  lanzó un disparo  al larguero; Vinicius una vaselina que se fue alta. El Olympiacos estaba groggy, pero ni por esas capituló.

 El Kaabi, antes del descanso ya avisó a Lunin, primer partido en esta temporada, obligándole a una buena intervención.

  En la segunda parte, el Madrid,gran  error, dio el partido como terminado. Los griegos, todo lo contrario salieron de la tumba y rápidamente pusieron el 2-3 en el marcador, gol de cabeza de Taremi, que cabeceó solo y con una facilidad asombrosa. La defensa, tantos los laterales pero sobre todo, los centrales, estaban a por uvas. Poco después replicó Mbappé marcando su cuarto tanto (2-4), tras otro avance de Vinicius por su banda.

Y llegó el cambio inoportuno de Xabi Alonso dando paso a Bellingham, con molestias según decían, por Arda Güler, que estaba cuajando un buen partido. Antes, había salido Ceballos, que fue una rémora constante,  estando torpe y fallón en la salida del balón. Dos pérdidas suyas pudieron costar un disgusto a su equipo.

De Cabeza, y también solo sin que  nadie le estorbase, marcó el 3-4 El Kaabi en el 80. El miedo entonces  se apoderó del Madrid que pasó los últimos Díez minutos en la cueva, sufriendo lo indecible sin tener respuestas, con una defensa que hacía aguas por todos lados. Fueron minutos angustiosos, achicando balones cómo podían ante los balones colgados del conjunto griego .

Lo que pudo ser un partido para disfrutar de una goleada, acabó con  el agua al cuello. El Real Madrid consiguió un triunfo necesario, pero continúa dejando dudas.