El Bernabéu vivió otra noche mágica de Champions. El Real Madrid goleó 3-0 a su ya habitual rival en Europa, el Manchester City de Guardiola con Valverde como trigoleador. El uruguayo,sencillamente, estuvo sublime jugando por y para el equipo en todos los aspectos. Su partido es para enmarcar en una noche memorable para un Fede Valverde que ejerció como verdadero capitán.
Como dice el himno del Madrid, el uruguayo fue todo nervio y corazón. Y a su portentosa actuación, le acompaño todo el equipo en cuanto a compromiso,trabajo y sacrificio.
Hacía tiempo que no veía tan solidarios a todos los jugadores blancos que han jugado un extraordinario partido, el mejor de toda la temporada, con un primoroso primer tiempo que se cerró con los tres goles de Valverde.
Goles que emocionaron al Bernabéu que reconoció el gran juego desplegado por los suyos que no se ahorraron ni una sola gota de sudor,consiguiendo un triunfo a base de bravura,coraje y sobre todo buen fútbol.Desarmando a un decepcionante City,perdido y sin identidad. El Real no le dejó ser él.
Fue la noche gloriosa de Valverde,omnipresente en todas las parcelas del campo, pero también fue para Thiago Pitarch,incansable todo el tiempo, de Tchouaméni. En definitiva, de todo el grupo que fue solidario y lleno de compromiso con el esfuerzo y en buscar lo mejor para el equipo, que fue mucho y bueno.
A este Real Madrid no hay quien lo entienda. Es capaz de pasar por la tristeza por la que camina por la liga, a realizar una exhibición en Europa, ante un rival de campanillas como el City. Con hasta siete bajas fue capaz de tumbar al conjunto de Guardiola, propinándole una buena bofetada y realizando un partido lleno de garra e intensidad. Liderato por su capitán Valverde,jugador para todo y todos. Autor de tres goles que consiguió desde posiciones distintas. Sin duda, es el jugador total.
No solo marcó los tres goles, sino que además socorrió a sus compañeros. A Trent, en el lateral, al centro del campo y apareciendo por doquier, en la delantera. Fue una exhibición imponente de Fede, que ya se ha convertido en leyenda.
La Champions, sin duda transforma al Real Madrid por ende al Santiago Bernabéu, que curiosamente no se llenó. Y saben por qué? por la última derrota sufrida en Chamartin frente al Getafe y porque el pronóstico no le era favorable. Aparecía en las encuestas, como víctima propiciatoria para el Manchester City.
Arbeloa, tuvo personalidad y fue valiente en su planteamiento. Eligió a Huijsen en lugar de Asencio, a pesar de que el público desconfía del hispano-holandes; volvió a confiar en Thiago, y con toda la razón,porque el chaval tiene una energía contagiosa. Lo eligió por encima de Camavinga, jugador curtido e internacional por Francia. Y finalmente, alineó como titular a Brahim por encima de Gonzalo, por la sencilla razón de que la experiencia es un grado y porque Brahim es más adecuado para jugar a la contra,como así fue.
A Arbeloa, la jugada le salió perfecta. No así a Guardiola, quien tal vez minusvaloró al Madrid, sacando un equipo dominador y con especialistas en todos los terrenos. Rodri y Bernardo Silva como organizadores; Doku y Silvinho por las bandas y Haaland, como referente atacante. Por cierto que no apareció.
Enfrente se encontró a un Real Madrid henchido de orgullo y de compromiso. A la vez que más intenso de lo habitual . En una palabra, que salió a modo Champions. Aunque quien comenzó dominando fue el City, con Doku, ese demonio de extremo izquierdo,sembrando la discordia en el área madridista. Era el guión que Guardiola había mandado para explotar la debilidad defensiva de Trent.
Tres centros de Doku,llevaron la inquietud a los terrenos de Courtois, pero no encontraron rematador. Haaland, afortunadamente, no estuvo en el partido.
Pero la ocasión más clara la tuvo Brahim a pase picado de Vinicius, su disparo lo detuvo Donnarumma.
El Madrid estaba jugando con mucha energía y orden. Y así,en el minuto 20 Courtois le mandó un pelotazo largo a Valverde que arrancó desde su campo, le ganó la espalda a O,Rellye se fue directo a portería, salvando la salida del guardameta al que superó con un delicado autopase y marcó a puerta vacía el 1-0. En ese momento levantó a su equipo. Fue un gol de inteligencia y de fuerza por no decir de pulmones. Ahí el uruguayo empezó a hacerse dueño del partido.
El Bernabéu entonces se metió de lleno en el partido, entusiasmado ante lo que estaba viendo, el mejor Madrid de la temporada. Más aún cuando en el minuto 27 llegó el 2-0 obra también de Valverde tras un pase filtrado de Vinicius. y que el uruguayo resolvió con su pierna izquierda como si fuese un delantero centro,para batir a Donnarumma.
La afición blanca se tenía que frotar los ojos ante lo que estaban viendo. Era un 2-0 inapelable ante el siempre consistente Manchester City, que no fue tal o mejor dicho no le dejaron. Había recibido dos soberanos tortazos del hombre de la noche, Valverde.
El City trató de enmendarse, con Doku como su mejor arma ofensiva. El Madrid entonces, se refugió juntando líneas y haciendo un ejercicio solidario, en cuanto al esfuerzo. Aguantaba estupendamente las embestidas del City, pero en el minuto 42,llegó el gran tortazo para el Manchester de Guardiola. De nuevo Valverde hizo acto de presencia, logrando todo un golazo que difícilmente va a olvidar. Puede que haya sido el gol de su vida. Brahim pasó una pelota que le llegó al uruguayo por el centro. Controló con un sombrero majestuoso y marcó el 3-0. Fue un gol antológico por su ejecución y estética.
El Bernabéu estaba extasiado. No se podían creer que al descanso su equipo ganase 3-0.
El City no daba crédito ante otra noche inexplicable en el Bernabéu. Lo intentaba con la velocidad de Semenyo y Dokú pero no les daba para más. Les faltaba profundidad y les falló Haaland. El Madrid por su parte, no se agrietaba, estaba muy cómodo disfrutando del espacio. Hacia ese espacio le mandó Güler una pelota a Vinicius que alcanzó el área para ser derribado por Donnarumma. Penalti claro, que el brasileño falló con un mal lanzamiento. Pidió perdón por ese fallo que hubiese cerrado definitivamente la eliminatoria. Ojalá no se tenga que echar de menos ese gol, en el Etihad.
El City lo intentó hasta el final para conseguir al menos un gol, pero el Real aguantó de forma ejemplar esas embestidas o lo arreglaba Courtois. Como en el despiste de Thiago Pitarch a la salida de un balón. O,Relly disparó a bocajarro y el belga hizo una de esas paradas imposibles..
El próximo martes, partido de vuelta en el Etihad. La eliminatoria parece encarrilada pero nada de confianzas. El Madrid debe ir allí con el mismo espíritu que ha mostrado en el Bernabéu. Con este nivel, cuenten con los blancos.