Otra noche más, el Real Madrid no dio la talla. Esta vez fue en San Mamés frente al Athletic Club que ganó con todo merecimiento ( 2-1) a un equipo blanco que dio pena.Y otra noche más, Mbappé volvió a tener una triste pesadilla. No se fue de nadie y para calmo volvió a fallar otro penalti que hubiese significado el empate (1-1), pero es que además volvió a ser una sombra sobre el césped. ¿Qué le pasa? Desde luego es un expediente X.
Al margen del penalti fallado, los dos que se reclamaron por falta a Rodrygo dentro del área y otro, por agarrón a Mbappé, el Real Madrid no mereció absolutamente nada porque su partido fue lamentable de principio a fin. El primer tiempo fue un bochorno con un juego lento, previsible con mucha balón atrás y al portero. No había mordiente, ni energía ni nada de nada. Era un pegar pases sin ningún sentido.
Frente a ellos un Athletic, que era todo lo contrario, un equipo aguerrido con la intensidad y bravura por bandera,que sometía a su rival a través de una presión muy alta y que terminó fundiendo a los blancos.
El Madrid, sencillamente no jugó a nada. Se comportó como un equipo pequeño, asustado y metido en su área.
Me puede decir el señor Ancelotti ¿A qué juega el Madrid? Pasa el tiempo y nadie sabe a qué juega. No hay plan ni nada que se le parezca. Este no es el Real Madrid, ese equipo,históricamente, valiente que siempre jugaba echado hacia adelante. Jugando como lo está haciendo, no va a ninguna parte.
La noche no sólo fue oscura para Mbappé también la fue para todo el equipo. El único que se salvó fue Bellingham que sube, baja, corre, se desmarca… Trabaja a destajo. Da pena verle esforzarse tanto para nada. También Rüdiger, destacó algo. Los demás no estuvieron a la altura.
Lo de Mbappé es para echarle de comer aparte, sigue enclavado en su estado de ansiedad. Después de pasar desapercibido por San Mamés, pudo redimirse y dio un paso atrás. De nuevo falló una pena máxima que imprudentemente cometió el guardameta del Athletic,Aguirrezabala sobre Rüdiger. Lo lanzó rematadamente mal, flojo, sin convicción y asustado por el ambiente y por su falta de confianza.
Pero insisto el mal momento del francés no puede ocultar la realidad del Madrid, que se marcó otro partido horroroso y que cuando el rival, le somete a una presión asfixiante como hizo el Athletic, no es capaz de salir de ella y se convierte en un equipo mediocre y errático. Logró empatar, algo que no merecía, para acabar después, con un error de bulto de Valverde,entregando la cuchara al Athletic que cuajó un más que notable partido.
Los leones, como acostumbran en San Mamés comenzaron como siempre, haciendo una presión muy alta que ahogó a los blancos. Jugaban a todo trapo, con intensidad y mucho ritmo. Todos los duelos individuales se los ganaba al Madrid que escandalosamente se echó atrás, mostrándose muy poco ambicioso.
Nadie en el Real se echaba el equipo a las espaldas, solo Bellingham parecía tener vida. Mientras que el Athletic se movía con emotividad y generosidad en el esfuerzo. Apenas hubo oportunidades en los primeros 45 minutos. Una de los vascos en un taconazo de Iñaki Williams que Berenguer mandó a las nubes delante de Courtois. Por el Madrid ese gol anulado a Mbappé por fuera de juego,aunque ante hubo un penalti a Rodrygo que el VAR vio pero que no lo consideró el colegiado Sánchez Martínez, como tampoco vio un agarrón a Mbappé dentro del área. Polémica aparte, no hay excusas a la derrota del Real Madrid.
A la vuelta del descanso, siguió la misma tónica . El Real seguía agarrado a una parsimonia desesperante, esa que le da el mustio Tchouaméni, que volvía a la titularidad tras su lesión. No me explico dónde ve Ancelotti las virtudes de un jugador que es más lento que el caballo del malo. Ni construye, ni roba.
Todo seguía igual por parte del Madrid, jugando con la misma falta de profundidad y velocidad. Así en el minuto 52 llegaba el 1-0 del Athletic. Centro por la izquierda de Iñaki Williams,Sancet despista a Courtois que rechazó el balón y Berenguer en la boca de gol, marcó. Un gol que estaban mereciendo por su apuesta de juego.
Cuando se esperaba una pequeña revolución de Ancelotti,hizo un cambio menor, quitó a Ceballos y sacó a Brahim, cuando lo lógico hubiese sido que sentase a Tchouaméni, de nuevo bulto sospechoso, y dejase a Ceballos que no estaba siendo de los peores.
Poco después Aguirrezabala, le echó un cable al Madrid arrollando a Rüdiger, tras centro de Rodrygo que el colegiado sancionó con penalti. Mbappé con cara de susto, cogió el balón y lo lanzó muy mal, igual que el que falló en Anfiled, parándolo sin dificultades el guardameta del Athletic. El francés dio un paso atrás en su recuperación anímico, aunque como ha declarado, después de pedir disculpas a la afición: “asumo la responsabilidad, es hora de cambiar la situación y demostrar quién soy”. Palabra de Mbappé.
En el 77 en un buen disparo del francés, lo rechazó Aguirrezabala y por allí apareció Bellingham para lograr el empate (1-1). El Madrid pareció animarse algo, Rodrygo tuvo una buena oportunidad que detuvo el guardameta vasco. Y, después nada de nada. El Real, volvió a ese juego insulso e intrascendente que no va a ninguna parte, con abuso del pase atrás y con dificultades para sacar el balón jugado. En una de esas estaba, cuando Valverde, frente a la atosigante presión del rival, perdió la pelota delante de Guruceta que marcó el definitivo 2-1, en el minuto 79.
Si un jugador tan fiable como Valverde falla, como dijo aquel: “Apaga y veámonos”
Nueva derrota del Real Madrid, que si el domingo se ponía a tiro del Barcelona con un partido menos,ahora se aleja. Toca remar de nuevo, pero si sigue jugando como lo está haciendo, no llegará a ninguna parte.
Comenzado diciembre, de desinfla el Madrid y el Barça respira.