Un decepcionante Real Madrid se dejó tres puntos en Sevilla, al perder 2-1 ante el Betis, que le ganó con todas las de la ley. Fue mejor,tuvo más ambición y por tener a un jugador como Isco que fue el factor desequilibrante, cuajando un sensacional partido, dando un estupendo pase de gol en un saque de esquina, y anotando de penalti.
En el Madrid, sus figuras estuvieron ausentes. Tanto Vinicius como Mbappé apenas hicieron acto de presencia. No sólo ellos, diría que a todo el equipo le faltó actitud así como más nivel de compromiso.
Los de Ancelotti pierden la solidez que les da el sancionado Bellingham y los lesionados Valverde y Ceballos. Aunque no hay excusas que valgan. Al Madrid le faltó rebeldía.
El Real, solo jugó algo en los primeros 20 minuto, haciendo un monólogo en busca de algún resquicio por donde penetrar. Pero ese dominio era más por retroceso del Betis que por juego madridista. Eso sí, la única buena jugada del Madrid en todo el partido, terminó en gol. Minuto 9,pase en vertical de Mbappé, el inventor de la jugada, a Mendy,quien con buen criterio se la pasó a Brahim para marcar un bonito tanto.
Fue ponerse por delante en el marcador y echarse a dormir, algo muy del Madrid en esta temporada. A pesar de haberse llevado algunos chascos, no escarmienta. Una vez más, dimitió antes de tiempo, se volvió conformista quedando expuesto al ataque bético que comenzó a carburar comandado por un inmenso Isco. Cuando él apareció,desconectó al Real. Crecía la figura del malagueño a la par que se diluía el Madrid, como el azúcar en el agua. La clase de Isco devolvió al Madrid al lado oscuro. Parecía que en los últimos partidos era un equipo más ordenado, compacto y más solidario. Ante el Betis, se le olvidaron esos atributos y los deberes defensivos. Vuelven las dudas.
El Betis ante la bajada de brazos de los madridistas, se estiró y en uno de sus muchos saques de esquina, llegó el empate (1-1) minuto 33. Isco fue quien botó de forma magistral el córner y Johnny Cardoso, fue el rematador de cabeza solo en el área pequeña y a quemarropa, logrando la igualada. Difícil defender peor un saque de esquina de como lo hizo la defensa blanca.
Una defensa que hay que reprochar a Ancelotti, porque alineó a dos centrales tocados: Rüdiger estaba algo cojo y Alaba, todavía no está en plenitud después de tanto tiempo lesionado. Y mientras, Asencio, en el banquillo. ¡Ay Ay Ancelotti!
En el Benito Villamarín se puso a diluviar y para el Betis llegó la tormenta perfecta. El gol del empate les dio alas y aunque no había inquietado demasiado, si tenía la iniciativa. A base de compromiso, trabajo y solidaridad fue empequeñeciendo a un triste Real Madrid, que por entonces era una sombra. No supo rebelarse y poco a poco el Betis se le fue comiendo, con Isco como ejecutor.
Antes del descanso, los verdiblancos pudieron irse con ventaja. En otro saque de esquina, remate de Johnny y paradón de Courtois. Finalizaba la primera parte, con el Betis crecido y un Madrid cabizbajo.
El segundo tiempo comenzó como terminó la primera parte, con el Betis enchufado y el Madrid perdiendo el hilo. La afición bética estaba disfrutando, a pesar de la intensa lluvia, viendo como su equipo era mejor y dominaba a un atribulado e insulso Real Madrid. Y como suele suceder, quien mejor juega recibe premio. En el 53, llegó el penalti claro de Rüdiger a Jesús Rodríguez que transformó Isco. El Betis, con toda justicia había remontado (2-1). Por cierto que quien comenzó la jugada previa al penalti, fue Isco con un pase magnífico al canterano bético.
El Madrid seguía deshilachado, con imprecisiones constantes y pérdidas de balón. El Betis seguía a lo suyo, abrazado al talento de Isco. Cucho Hernández, casi marca en un remate cruzado; y Tchouameni que pasó a ser central al retirarse Alaba y entrar Camavinga, casi hace penalti a Ricardo Rodríguez.
Ancelotti, recurrió al banquillo entrando primero, como ya hemos dicho, Camavinga por Alaba y Arda Güler por Brahim. Un poco más tarde, hizo un movimiento para nuestro entender inexplicable y controvertido. Teniendo en cuanta que el Madrid perdía y con algo más de un cuarto de hora por delante, quitó a Mbappé y sacó a Endrick. Cierto es que el francés, no estaba haciendo buen partido, pero con la calidad que tienen esa situación la puede revertir. Son las cosas, a veces sorprendentes, de Ancelotti.
En los últimos minutos, el Madrid puso más empeño pero sin mucho rigor y de forma atropellada. Nada cambió. Derrota más que justa para un Madrid, que dado lo que se está jugando, decepcionó sufriendo un importante traspiés que le condena en la liga.
Se descuelga, fruto de la pérdida de puntos en los últimos partidos y en medio de mucha crispación por las quejas arbitrales y también, por qué no decirlo, por su falta de juego en partidos y momentos puntuales.
Ahora, el martes le espera la Champions frente al Atlético de Madrid. Aquí espera redimirse del disgusto sufrido en la competición doméstica. Pero si juega como frente al Betis, no gana al Atlético.