Un Real Madrid desquiciado se hunde contra el Celta
Un Real Madrid infame e indolente empezó a tirar la liga después de la derrota sin paliativos frente al Celta (0-2), en el Santiago Bernabéu.
Entre el buen partido que realizó ante el Athletic Club y el que le espera el miércoles contra el Manchester City, el equipo de Xabi Alonso hizo el ridículo ante un buen Celta que ganó con todas las de la ley. Muy rápido se esfumó el efecto de San Mamés .
Jugando sin agresividad,dejando pasar el tiempo como si nada no se puede ganar. El Madrid estuvo más de una hora desaparecido, en la inopia y después, cuando quiso reaccionar fue presa de un juego muy vulgar que no le llevó a ninguna parte.
El Real, hizo un fútbol carente de emotividad,sin mordiente y con mucha desidia. Su actitud, sobre todo en el primer tiempo fue vergonzosa. Un gran Celta le desnudó en todos los sentidos y le deja en una crisis más que preocupante. Las expulsiones de Fran García en el 64 y de Carreras en el tiempo de descuento son el reflejo de un equipo, el Madrid, que terminó desquiciado. El árbitro no es excusa, el partido al conjunto blanco se le fue, primero, por su indolencia y después, por su incapacidad. El juego no lo encontró ni con once ni con diez… . Sencillamente, no existió.
Esta dura y preocupante derrota le aleja del Barcelona que ya le saca cuatro puntos, cuando no hace nada el Madrid era el que mandaba con cinco puntos de ventaja. En el último mes, el Madrid se ha desplomado de una forma alarmante. Solo una victoria en los últimos cinco partidos.
El Celta le dominó de Costa a Costa y en todos los aspectos, con un Borja Iglesias como punto de referencia a quien acompañó Brian Zaragoza que con su gran movilidad desequilibraba a una débil defensa blanca.
A Xabi Alonso, le volvió a dar un ataque de entrenador, trastocando la defensa, poniendo como lateral derecho a Asencio, puesto para el que no está preparado; Fran García en el izquierdo con Carreras, un regular central y un buen lateral izquierdo, acompañando a Militao en el centro de la defensa. La agitación de Xabi, en el once inicial no fue muy positiva que digamos, porque la defensa fue de chiste.
El Celta, retrató a un desastroso Real Madrid que no tuvo ni juego ni nervio y que se ha hundido en el último mes. Ha sacado solo seis puntos de 15 posibles. Así no va a ninguna parte. Ha comenzado a perder la liga y lo que es peor,no se vislumbra un buen panorama.
El Madrid que llevaba 36 días sin pisar el Bernabéu, comenzó el partido muy relajado como si no fuera con él, sin nada de estimulación. El Celta, viendo la pasividad de los blancos que ni presionaban ni incordiaban, comenzó a tocar con mucho criterio haciéndose dueño del balón. No tardaron en escucharse pitidos en la grada. Al Bernabéu no le gustaba lo que estaba viendo.
Los de Vigo,empezaron dando primero. Un balón largo que llegó a Durán obligó a Militao a un esfuerzo,evitando el mano a mano, pero termino lesionado, importante baja para el miércoles contra el City. Rüdiger, le sustituyó.
Antes de lesionarse entre el propio Militao y Bellingham, este último de cabeza, gozó de una gran ocasión de gol que evitó la mano de Radu. Los blancos crearon alguna ocasión más por parte de Vinicius, frío y muy ausente todo el partido, y Arda Güler, que volvió a estar intrascendente. Pero el juego era parsimonioso. Mucho pase de seguridad y poco movimiento al espacio. Lo que se dice un juego aburrido y sin chispa.
Ante la pasividad madridista que volvió a desperdiciar el primer tiempo, como otras tantas veces, el Celta comenzó a creer y a ser superior en todos los aspectos.
El primer tiempo había transcurrido entre la tristeza de un Madrid sin energía triste y perdido y un Celta, que le dominaba con una buena salida del balón y anticipándose en casi todo.
Williot, entró tras el descanso, un jugador que a la postre resultaría clave, y el Madrid pareció que tenía algo más de profundidad y para ello estaba a punto de entrar Rodrygo por un desdibujado Arda Güler cuando en el minuto 53, el Celta incendió el Bernabéu con el 0-1. Gol de fantasía y de clase de Williot Swedberg que golpeó entre el exterior y el tacón. Un golazo en toda la extensión de la palabra. La defensa blanca fue una estatua total.
Acto seguido del gol del Celta, Fran García vio la amarilla al cortar una pared. En la jugada siguiente, entró a destiempo y segunda amarilla. A la calle, entre las protestas del Bernabéu y el enfado de Xabi Alonso. “No me jodas,Fran”.
Y lo que son las cosas, la agresividad de la que entonces careció el Madrid, apareció cuando se quedaron en inferioridad numérica. Algo que no se puede consentir en un equipo como el blanco.
El partido se ponía imposible. El Bernabéu hasta entonces muy crítico con su equipo, la tomó entonces contra el colegiado. De alguna forma, el árbitro pagó la frustración que estaba sintiendo la afición por la actuación deplorable de su equipo.
El Madrid con diez puso más empeño y energía, jugando algo mejor, pero no lo suficiente ante la buena disposición y juego de un magnífico Celta.
Mbappé pudo empatar con un globo que se le fue alto por poco. Borja Iglesias, en otra ocasión no concretó frente a Courtois. Los sustos eran casi constantes en la portería del belga ante el desmelene de los blancos que con más vitalidad que juego, intentaban la igualada.
Quedaba tiempo, algo más de 20 minutos, pero el Real apenas inquietaba, solo un cabezazo de Gonzalo fue la mayor amenaza. Poco a poco fue perdiendo la fe y más aún con la expulsión en los últimos minutos de Carreras, por protestar(tal vez fue excesiva) pero no justifiquemos la derrota del Madrid por el árbitro, porque eso sería engañar a la inteligencia.
Con nueve sobre el campo, el Celta quiso redondear su buen partido con el segundo gol, obra también de Williot que entró solo en la portería de Courtois, tras pase de Aspas, en el minuto 92.
Una derrota justa que deja en evidencia a un caótico Real Madrid,que volvió a jugar sin ninguna pasión(solo pone algo de interés cuando va por detrás en el marcador). Sin intensidad,ganas y mordiente no se va a ninguna parte.
Ya, si se puede decir que el Real Madrid está en crisis. Y el miércoles, llega el City de Guardiola. Agárrense que vienen curvas.