El Real Madrid, se clasificó para los cuartos de final de la copa del Rey al vencer al Celta de Vigo por (5-2),tras una prórroga angustiosa en un partido que a falta de ocho minutos ganaba por 2-0 pero que por malas decisiones, otra vez en defensa, se complicó la vida hasta casi caer de nuevo al hoyo. A punto estuvo de tocar fondo, pero un chaval que Salió del banquillo, Endrick, rescató al Madrid cuando peor pintaba la cosa.
El equipo de Ancelotti, sigue desconcertado y creando muchas dudas. No está fino y si, muy nervioso. La goleada del Barça en Yeda le ha hecho mucho daño. A los jugadores se les ve con falta de confianza y como consecuencia, ofrecen un juego deshilachado y poco convincente.
El Real pasó y ganó, pero no convenció a su afición que recibió al equipo con pitos, especialmente dirigidos contra Tchouaméni, Lucas Vázquez y Carlo Ancelotti.
Superado ese tramo de enfado de sus seguidores, el Madrid intentaba entrar en el partido con buen pie, pero no lo lograba. Dominaba, si, pero su juego era intrascendente, solo Mbappé ofrecía algo que llevarse a la boca. El francés, ha entrado en la buena dinámica . Su gol (el 1-0) fue perfecto de ejecución,al meterlo por un ángulo imposible.
Con propósito de enmienda salió el Madrid al inicio del encuentro, tanto que encerró en su área al Celta, que tenía dificultades para encontrar a Moriba y Fran Beltrán. Era un monólogo, pero eso sí, muy aburrido. No había chispa con Vinicius extraviado y los demás concentrados, pero faltos de confianza. La dolorosa derrota sufrida frente al Barcelona ha hecho mucho daño a este Madrid.
Ancelotti, introdujo seis cambios respecto a la final de la Supercopa,dejando en el campo a los más señalados, sobre todo a Tchouaméni, a quien situó en su sitio, como pivote que por cierto no lo hizo mal. Asencio jugó de central junto a Rüdiger. El canterano fue de los jugadores más celebrados. Al final estropeó su buen partido con un penalti absurdo e innecesario, en el último suspiro.
En el centro del campo, Modric y Ceballos fueron de la partida. El italiano, se inclinó por la precisión en vez del músculo. Brahím acompañó a Mbapé y Vinicius, en la delantera. Descansaron Valverde y Bellingham aunque después tuvo que echar mano de ellos, cuando las cosas se torcieron.
Los primeros minutos fueron de un dominio estéril del Madrid.. No estaba sucediendo apanas nada hasta que llegó la jugada polémica: Williot entró en el área, Lunin se cruza en su camino y le derriba, penalti de libro que ni el colegio de campo, Munuera Montero, ni el del VAR, Hernández-Hdez, considerarón como pena máxima. La jugada continuó, y en el minuto 36 Mbappé voló hacia la otra portería por la banda izquierda, se fue de uno y de otro defensor gallego,marcando un soberbio gol sin apenas ángulo. De nuevo el Madrid estaba bajo la inspiración de Mbappé, que vuelve a ser él.
A la vuelta del descanso, Mbappé, que está con ganas, preparó el gol junto a Brahim, de Vinicius que hasta entonces no había hecho acto de presencia. Está un tanto mustio el brasileño. Se ve que está de bajón.
Con el 2-0 en el marcador, el Madrid gozó de unos minutos de asueto y de festival, con buenas ocasiones tanto de Vinicius como de Mbappé. Al brasileño que había ejecutado una buena cuchara, el central del Celta Starfelt, le sacó un gol en la misma línea. El VAR anuló un gol de Arda Güler, que había entrado por Brahim, por claro fuera de juego. El turco, entró al terreno de juego junto a Endrick,el jugador providencial como ahora contaremos.
El Celta, que se puede ir con la cabeza muy alta, hizo su partido y esperó su momento. Se lo terminó creyendo. Lunin, realizó la mejor parada de la noche a un gran disparo de Hugo Sotelo. Los gallegos, se quitaron de encima al Madrid y comenzaron a mandar aunque sin excesiva profundidad. Buscaban meterse en el partido y lo lograron en el minuto 83. Camavinga, que concedió un penalti a Gavi en la final de la Supercopa,dio un mal pase en la salida del balón y facilitó el gol de Bamba. Con el 1-2, el Real Madrid entró en pánico, el miedo se apoderó del atribulado Madrid.
Cuando el partido tocaba a su fin, Asencio, por exceso de fuerza, hizo un absurdo penalti a Bamba que Marcos culminó, empatando en el minuto 91 (2-2). Prórroga.
Prórroga que el Madrid comenzó tiritando de miedo. Los jugadores blancos eran un manojo de nervios. El público ante la pobreza de juego de los suyos, mostró con pitos y abucheos su desacuerdo por lo que estaban viendo.
Endrick, el joven brasileño, el eterno olvidado por Ancelotti, Salió y rescató a su equipo,salvándole de otro desastre en la segunda parte de la prórroga. La primera, había transcurrido con el Madrid asustado y un Celta más crecido. Se mascaba la tragedia en el Bernabéu. Los de Vigo parecían más enteros físicamente. Pero lo que es el fútbol, apareció Endrick para cambiar lo que se presentía como una tragedia . En el 107, el brasileño reventó la red desde la frontal para firmar el 3-2. En el 111, Valverde volvió a romper la red, pero aún más lejos. Un golazo del estilo del uruguayo. Y en el 118, de nuevo Endrick, el salvavidas del Madrid, de taconazo, puso la guinda marcando el 5-2 definitivo.
Por lo tanto, con sufrimiento y sin despejar las muchas dudas que despierta, el Madrid entra en el bombo de los cuartos de final de la Copa. Tal y como está, cualquier rival que le toque en suerte será como una travesía por el desierto.
Algo le sucede a este Real Madrid que no termina de funcionar.