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  • Diario Digital | martes, 21 de enero de 2020
  • Actualizado 14:45

El Real Madrid juega las finales para ganarlas

El Real Madrid juega las finales para ganarlas

No hay manera que el Atlético de Madrid salga victorioso cuando en una final tiene enfrente al Real  Madrid. Unas veces porque juega con el miedo que le infunde Simeone  en esas finales; y otras veces, cuando le juega de tú a tú a su gran rival madrileño, pierde por penaltis en el último suspiro tras una prórroga que fue un cara y cruz.

El Madrid volvió a golpearle al Atlético donde más le duele en otra final (esta vez en la final de la Supercopa de España, disputada en Arabia Saudí), y a última  hora tras la prórroga de 30 minutos, y la correspondiente tanda de penaltis donde Courtois fue  decisivo al parar el segundo penalti lanzado por Thomas,antes ya Saúl había mandado el primero al palo. Si el portero belga estuvo clarividente erigiéndose en el gran triunfador de la final de la Supercopa, todo lo contrario fue Oblack,  que no detuvo ningún lanzamiento de los blancos aunque durante todo  el partido rayó a gran nivel, como acostumbra.

Y de nuevo para más dolor del Atlético a que no adivinan ¿quién fue el autor del penalti ganador? En efecto, Sergio Ramos, el verdugo de los rojiblancos, fue quien anotó la pena máxima decisiva y mandó de nuevo a la lona al Atlético de Madrid.

El Madrid fue fiel a su historia: juega las finales para ganarlas, y más aún con Zidane a los mandos que todavía no sabe lo que es perder una final -ha ganado nueve de nueve- Ya es como una tradición, las finales entre los dos grandes rivales de la capital son largas,  duras y agónicas  con el equipo rojiblanco como víctima, que pierde en los últimos estertores y además de forma cruel.

El Atlético, una vez más estuvo a punto de alcanzar  la gloria y de nuevo le tocó vivir una gran tragedia como la que vivió en la final de Champions de Lisboa como la última de Milán.

Tal y como se desarrolló el partido, a  nadie le hubiese extrañado que hubiese ganado el equipo de Simeone, que de nuevo tuvo la virtud de anular las cualidades de su rival, con marcajes pegajosos y presión asfixiante. Ocasiones tuvo para hacerlo, sobre todo en la prórroga, donde Courtois estuvo de diez para abortar esas ocasiones, como la de Morata que disparó débil en el cara a cara con el guardameta belga; y en el auto remate de su defensa Mendy al que respondió Courtois con  una  gran intervención.

También el Real Madrid pudo lograr la victoria, pues gozó de algunas oportunidades para adelantarse en el marcador, sobte todo en una acción de Valverde que tanto quiso picar el balón con la cabeza que acabó rematándolo a su propia pierna cuando Oblack ya estaba batido.  Modric y Mariano en sendos remates tuvieron oportunidad de marcar, pero el gran Oblack respondió con doble parada. Pero el partido estaba destinado a la trama final, con una prórroga emocionante que tuvo más historia que todo el partido, que fue soso, poco vistoso, plomizo y lo siguiente.

Hasta esa prórroga y los penaltis, por el estadio de  Yedda (Arabia Saudí) hubo poca enjundia y poco fútbol. Real y Atlético se respetaban mucho y se anulaban unos a otros. Zidane repitió el mismo esquema (cinco centrocampistas) que tan buen resultado le dio contra el Valencia. Pero contra el Atlético no funcionó porque si algo bueno tiene el equipo rojiblanco es que sin la pelota se atrinchera y cierra espacios como nadie. La fuerte presión atlética acogotó al Madrid que jugaba sin fluidez y que le costaba salir con el balón controlado. Pero el cuadro colchonero, a la hora de tener la pelota se perdía en la nada, con un Joao Felix que estuvo horrible. Solo Morata fue clarividente en la ofensiva del Atlético, que repitió el mismo equipo de las semifinales, con la salvedad de Giménez por Savic.

 Zinedine Zidane,  volvió a confiar en los mismos que en la otra semifinal. En la segunda parte dio entrada a Rodrygo por un muy cansado Isco y a Mariano por Jovic, que hasta el segundo periodo estuvo desaparecido. Ahí, el serbio fue protagonista de dos buenas jugadas que a punto estuvieron de conseguir su objetivo. Luego, en la prórroga Vinicius entró por Kroos. El Madrid termino el encuentro con Rodrygo,Mariano y Vinicius como trio atacante.

 En el resultado final (4-1 en la tanda de penaltis) hubo dos factores decisivos: la gran actuación de Coirtois, quien definitivamente se ha ganado a la afición madridista, firmando un partido que le corona  en la portería del Real Madrid. Pero la jugada decisiva llegó cuando Valverde -declarado el mejor jugador del partido- dio una patada violenta a Morata cuando se escapaba en solitario hacia la portería blanca. El uruguayo cazó sin misericordia al delantero a sabiendas de que la tarjeta tenía color rojo. Fue justamente expulsado a falta de cinco minutos para finalizar la prórroga y el partido. Después, al finalizar el partido Valverde declaró: “Hice lo que tenía que hacer, aunque la acción fuese fea”. Simeone, tras felicitar al uruguayo por ser declarado el mejor jugador del torneo comentó: “Valverde ganó la final”. Estamos de acuerdo.

A la postre, esa jugada marcó la suerte para el Real Madrid que en el reto de los penaltis volvió a ganar al Atlético. A los de Zidane, de nuevo les salió cara y a los de Simeone la cruz que llevan a cuestas en las finales,donde no tienen suerte. Todo lo contrario que el equipo blanco que juega las finales para ganarlas, sea en Arabia o en Europa. Son los Supercampeones de España.