• Diario Digital | Viernes, 22 de Febrero de 2019
  • Actualizado 12:15

El Real Madrid ya manda en la capital

El Real Madrid ya manda en la capital

Atlético de Madrid 1 Real Madrid 3. Derbi de los de verdad, el que se jugó  en el Metropolitano  entre el Atlético y el Real Madrid, que se saldó con el triunfo del equipo madridista que dio un golpe de autoridad en casa de su máximo rival capitalino.

Fue un derbi explosivo en el que no faltó de nada: pasión, lucha y polémica, mucha polémica.

 Esa polémica fue producto de la intensidad que tuvo el encuentro donde el Atlético dio un paso atrás en sus aspiraciones a luchar por la liga. Dos derrotas seguidas – Betis y Real Madrid - dejan herido al equipo de Simeone que más que fútbol lo que insufló a sus jugadores fue un exceso de intensidad que rayaba en el límite. Es la escuela de Simeone,  que apuesta más por  el exceso de energía que por el fútbol. Los rojiblancos salieron con el cuchillo entre los dientes, y muy excitados. Esa excesiva aceleración les llevó a jugar con muchos nervios y a no tener ese reposo que se necesita para hacer  daño al rival. Y esa es culpa, exclusivamente, de Simeone, a quien le gusta jugar al límite.

 Por culpa de esa excitación y aceleración, el Atlético no tuvo la suficiente tranquilidad de jugar un partido donde se pedía otra cosa bien distinta a lo que dispuso Simeone, que de nuevo ante el Real Madrid se volvió a equivocar de principio a fin.

 La polémica, desgraciadamente,  fue la protagonista de este duro derbi. Tendremos una larga resaca con la actuación del colegiado Estrada y con el VAR.

 Todo comenzó con el gol del empate (1-1) de Griezman en el minuto 24, revisado por el VAR. En el origen de la acción, hay una falta clara de Correa sobre Vinicius en la recuperación de la pelota. Después, no hay fuera de juego de Griezmann, pues lo rompe Sergio Ramos.

También causó controversia la acción del penaltí de Giménez a Vinicius, también, revisado por el VAR. La acción del central uruguayo comienza fuera del área, con un empujón. Pero continúa hasta dentro del área, donde cae el brasileño.  El colegiado, señaló penalti y el VAR ante jugada tan confusa, optó por dar la razón al arbitro. Es más, diríamos, que fue una concesión al Madrid por el gol del Atlético que no debió subir al marcador por falta de Correa a Vinicius: “Yo te doy, yo te quito”

En la segunda parte siguió la actividad del VAR. En el minuto 53, un pase largo a Morata, que el madrileño controló y definió de manera magistral ante Courtois, fue anulado por el VAR tras ser revisado. El delantero partió en fuera de juego, muy justo eso sí.

Poco después, en el minuto 68, por cuarta vez apareció el VAR. Morata reclamó penalti de Casemiro, aunque Estrada lo que señaló fue mano del delantero en su caída dentro del área. El VAR reafirmó su decisión.

Pero independientemente de esa polémica a  la que se agarrara el Atlético de Madrid, en cuanto a fútbol, fue mejor el Real Madrid que  vuelve a reinar en la capital, ganando con autoridad e imponiendo su calidad -ha dado un un golpe en la mesa- a un equipo rojiblanco, muy nervioso y con un juego  muy precipitado y con pocas ideas.  Los de Solari hicieron tres goles en casa del Atleti, algo impensable porque nadie había ganado en el Metropolitano en esta liga.

El Madrid ganó porque jugó con más cabeza, con más tranquilidad y con un juego mucho más fluido que sus rivales que solo buscaban el choque y que, misteriosamente, tuvo muchos despistes en defensa. Insisto, todo ello producto de ese punto de más de aceleración y excitación con la que salieron al terreno de juego, por mandato de un exagerado Diego Pablo Simeone. EL Madrid puso el fútbol, y el Atlético otra cosa, se pasó en muchas ocasiones de dureza y hasta de violencia. La expulsión de Thomas en el segundo periodo no ofreció dudas, y alguno más se tenía que haber ido a la calle. No se puede jugar con tanta agresividad. El Atlético juega al límite y en eso, Simeone es el gran culpable.

No tan siquiera el Atleti aprovechó que llegaba más descansado al derbi, lo cual habla muy mal del estado físico de los rojiblancos, que han visto cómo han perdido la segunda plaza que ahora pasa a manos del Real Madrid que ya le supera en la clasificación, con un punto de ventaja.

El equipo de Solari, sigue creciendo conforme van pasando los días. Necesitaba confirmar su  mejoría  y tras el empate de copa en el Camp Nou y la victoria contra el Atlético recupera mucho, pero que mucho crédito.

 El Real Madrid ha regresado  y el Atlético deja muchas dudas cuando comienza la cuenta atrás para el enfrentamiento contra la Juventus.

El Madrid fue quien dio primero con el gol de chilena de Casemiro, que se aprovechó  de que hasta cuatro jugadores rojiblancos taparon a Sergio Ramos (síndrome del minuto 93) en un saque de esquina para marcar con buena ejecución el 0-1.

Luego llegó la polémica jugada del 1-1 de Griezmann que ya hemos narrado. Ese empate sacó lo mejor del Real Madrid  que se volcó en la banda de ese chaval que ha a cambiado  la fisonomía del equipo blanco, llamado Vinicius que juega con un desparpajo inusual a su edad (18 años). Se ha convertido en el símbolo del contagioso optimismo que respira este nuevo Real Madrid.

La consigna de Solari era clara, ¡balones al brasileño! Y cuando Vinicius recibe nunca mira atrás, tiene la portería entre ceja y ceja. Le falta precisión (ya la adquirirá), pero abre las defensas y habilita para sus compañeros. De una de sus jugadas llegó el penalti, que transformó Sergio Ramos en el 1-2. Nada asusta a este jugador, ni el Camp Nou, ni el Metropolitano.

 En el segundo periodo Solari decidió dar descanso a Vinicius más que nada para protegerlo, y dio entrada a Bale, que se sumó al excitado derbi, colaborando con un gol de clase que cerró el partido. No me gustó el corte de mangas que le dedicó al público del Metropolitano. Eso sobra en cualquier deportista que se precie.

 Hay un hecho evidente, el Real Madrid  despega y ha cogido vuelo. Con su triunfo frente al Atlético dio un golpe en la mesa y demostró que no ha tirado la liga, por lejana que parezca.