Un gol de penalti en la prolongación, evitó un final catastrófico para el Real Madrid que ganó 2-1 al Rayo Vallecano. Lo hizo con mucho sufrimiento y de forma desesperante, volviendo a dejar la sensación de estar viviendo un momento desesperado. Más aún cuando la afición sigue divorciada con los suyos a los que volvió a pitar y a mostrar su claro desacuerdo con lo que está haciendo su equipo, que volvió a prender de un hilo muy fino sumido en un desorden casi total.
El Bernabéu, se tiene que frotar los ojos al ver a este Madrid desorientado, sin orden ni concierto. Se le ha agotado la paciencia y la complacencia. Ya no aguantan la mediocridad de la que está dando muestra el equipo blanco, que cada vez juega peor. Hace bueno a cualquier rival con el que juegue. El Rayo, que atraviesa uno de sus peores momentos hasta casi alcanzar los puestos de descenso, le tuteó y durante casi todo el segundo tiempo fue superior al Real Madrid que corría detrás de los jugadores rivales, como bultos sospechosos.
La afición, después de la vergonzosa derrota en Lisboa y de quedar fuera del top 8 está muy enfadada con el Madrid de Arbeloa . Por esta razón recibieron silbidos cuando salieron a calentar, cuando saltaron al campo para iniciar el partido y también durante los primeros compases del encuentro. Dos jugadores volvieron a ser el centro de esas críticas, Vinicius y Bellingham. El inglés, al poco de comenzar se tocó los isquios de la pierna izquierda y tuvo que abandonar. Lesión muscular que le va a tener de baja al menos un mes. Ni tan siquiera en esa situación, la afición tuvo piedad de Bellingham, que empieza a ser muy cuestionado por su rendimiento y por lo que dicen los rumores, una vida privada poco acorde para un deportista.
El Madrid ante la criticas comenzó muy enchufado, especialmente Vinicius que muy pronto, en el minuto 14 encaró a Ratiu, se le fue con un golpe de cadera y de derechazo de parábola marcó un golazo por la escuadra. El brasileño, lo celebró a lo grande se besó el escudo y animó al Bernabéu, que le respondió con gran alegría como si nada de lo anterior hubiese pasado.
El gol, de momento, disipó el disgusto. El Madrid entonces tuvo unos buenos minutos con un par de ocasiones que pudieron aumentar el marcador por parte del propio Vinicius y Brahim, el sustituto del lesionado Bellingham.
El Real estaba cómodo ante el poco empuje del Rayo, que había comenzado muy tímido. Güler era el arquitecto del juego de los blancos con sus pases profundos a Mbappé y Vinicius. Pero, el turco poco a poco se fue desinflando hasta ser retirado en la segunda parte. Cerca del descanso, el Madrid fue bajando el ritmo y ya no era el equipo enérgico de los primeros 20 minutos, como después dejaría a patente en el segundo periodo.
Algo tuvo que suceder en el vestuario del Rayo durante el descanso y algo tuvo que decirles Íñigo Pérez ,porque salieron transformados. El Madrid todo lo contrario, fuese por el cambio de Asencio, tocado, por Ceballos por lo que Tchouaméni pasó a ser central. Con este movimiento, el centro del campo madridista perdió poder y donde Güler comenzó a sufrir para respiro del Rayo, que comenzó a tocar con personalidad y profundidad.
Así fue , como nada más reanudarse el segundo tiempo, en el minuto 48, Gumbao puso un buen balón al área y Álvaro García,de cabeza le ganó la espalda a Valverde y se lo cedió a De Frutos, que empató adelantándose a Tchouaméni, dejándole en evidencia. Valverde también quedó retratado en esta jugada.
El Bernabéu de nuevo explotó contra los suyos tras el paréntesis vivido durante casi media hora del primer tiempo. La grada recordó que seguía el descontento, con este equipo que por momentos parece que ha tocado fondo, que ofrece pocos momentos de alegría y que en muchos ratos juega mal, tirando a peor.
Al Madrid con el empate del Rayo, le comenzó a entrar el pavor de poder perder en su propio estadio. Los vallecanos sentían que podían llevarse incluso la victoria. Ratiu, en una contra con el Madrid volcado al ataque, arrancó una carrera desde su campo, solo tenía a Courtois. Le perseguía Gonzalo, prueba del desbarajuste táctico de los blancos, sin alcanzarle. Pero cuando se cantaba el 1-2, apareció la pierna del belga, qué evitó el gol que hubiese levantado de forma definitiva al Bernabéu.
El Madrid entonces jugaba sin red. Se fue a la desesperada al área rayista hasta con cinco delanteros como Vinicius, Brahim, Rodrygo, Gonzalo y Mbappé. El francés tiró al larguero en una contra que inició Vinicius, regateó al guardameta Batalla que había salido del área para detener el avance y el balón fue a dar en el larguero.
El Rayo, se encomendó a defender un punto que le venía de perlas. En esas estaba cuando en el minuto 79, Pathe Ciss fue expulsado por una dura entrada con los tacos al tobillo de Ceballos.
El partido entró entonces en un auténtico caos con un asedio continuo del Madrid. Cuando se anunció nueve minutos de prolongación, el Bernabéu entró en una auténtica algarabía porque confiaban en el gol salvador a última hora de su equipo, como en los viejos tiempos. Y llegó, minuto 98 pared entre Mbappe y Brahim dentro del área cuando Mendy le dio una patada en el estómago. Penalti, tan claro como absurdo, pero muy protestado por los jugadores del Rayo. Mbappé marcó el 2-1 y el Bernabéu se fue más conforme pero dudando de su equipo que sigue sin convencer ni siquiera cuando gana de forma tan desesperante, en un partido con suspense hasta el último minuto.
En definitiva, el Real Madrid no da síntomas de mejoría,todo lo contrario. No se atisba un horizonte claro, más bien turbio. Lo mejor, de momento, es que sigue a un punto del Barça. ¿Hasta cuando?