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  • Diario Digital | sábado, 12 de junio de 2021
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Zidane, un señor que se va con rencor

Zidane, un señor que se va con rencor

Zinedine Zidane ya es historia del Real Madrid. Una buena historia que no ha terminado como se merecían ambas partes. El francés se va por tercera vez de un club donde ha estado en los últimos veinte años como jugador y entrenador.

En esta ocasión se va haciendo más ruido que las dos veces anteriores. No voy a discutir sus grandes méritos  como entrenador: tres Champions; dos ligas y muchos más títulos como supercopas y mundialitos. Lo consiguió  con una gran plantilla en sus mejores años.  Eran jugadores   que estaban en su plenitud como futbolistas. Era todo un equipazo que él supo coordinar perfectamente. Fue uno más  para sus jugadores que, primero lo admiraban por lo que había sido, y después lo aceptaron como entrenador por el gran patriarca que fue: un jugador extraordinario, elegante como nade y uno de los grandes de la historia del fútbol. Lo ganó todo y  tenía una impronta de generosidad y caballerosidad.

Zidane, se fue como jugador cuando aún le quedaba un año de contrato porque no se sentía con fuerzas para seguir siendo competitivo. Por entonces, el equipo estaba haciendo aguas con Los Queiroz, López Caro de por medio. Renuncio a ese año sin percibir un solo euro.

Luego ya conocemos sus andanzas: entrenador del Castilla donde pasó con más pena que gloria; segundo entrenador de Ancelotti, formando parte activa de la consecución de la Décima; y finalmente como entrenador del primer equipo por dos veces, logrando todo un hito en la historia del Real Madrid con esas tres Champions consecutivas. Algo que ningún entrenador ha conseguido. Un mérito fuera de toda discusión, pero también es verdad en plena efervescencia del mejor Cristiano Ronaldo; Marcelo, Bale y Modric en sus mejores edades como futbolistas y otros más como Sergio Ramos en su gran madurez, etc… En fin una pléyade de jugadores extraordinarios que por entonces estaban en su mejor momento.

Zidane, es cierto, supo  estar a la altura de esos jugadores a los que mimaba y protegía del exterior como una auténtica madre. Todos, jugadores y él como técnico, hicieron más grande la historia del Real Madrid.

Fue conquistar la Décimo tercera Champions y todo comenzó a torcerse. Se marchó Cristiano, y acto seguido hizo la gran espantada Zidane que dejó huérfano al Real Madrid, sin capacidad de reacción. Lo siento, pero aquello fue una falta de responsabilidad del técnico francés que le causó un trauma al equipo blanco.

El Madrid ni entendió ni comprendió la huida del francés en pleno éxito. Aquello dejó muy herido a los blancos que no asumieron como lógica esa salida. El técnico, con su habitual poca expresividad, alegó que no se encontraba con fuerzas para seguir en un equipo que necesitaba aire renovado. La verdad, es que Zidane no se veía capaz ni se atrevió hacer el gran lavado de cara que el equipo necesitaba.

Nadie entendió aquella espantada, pero como era Zidane se le perdonó. Personalmente, aquello me pareció una falta de seriedad y responsabilidad alarmante, se llame Zidane o quien sea.

En ambas ocasiones, el 2018 y ahora ha dejado al club madridista tiritando y en una situación incómoda. Aunque también es verdad,  que las veces en que asumió la dirección técnica, el Madrid estaba en crisis deportiva con Los Rafa Benítez, Lopetegui y Solari que habían fracasado. Y en las dos revirtió la situación en el campo y en el destino del club. Sobre todo en la primera, con tres Champions seguidas; pero también por el efecto  calmante que significó su llegada en el 2019. En su segunda reaparición, de alguna forma salvó a Florentino Pérez de la tortuga pública que estaba sufriendo. Con su nueva llegada,  las aguas se calmaron y salvaron al presidente de las críticas de  la afición que empezaban  a discutir su figura.

Las dos veces anteriores en que se marchó, Zidane se fue en silencio. A nadie, públicamente, dio explicación al club, apenas.

En esta ocasión, el técnico echó mano de una misiva a través del diario As para explicar  por qué había dejado el banquillo cuando todavía le quedaba un año de contrato. El escrito  ha sido una bala de gran calibre al corazón de la directiva madridista y a Florentino Pérez, en particular a pesar de mezclarlo con algunas palabras de agradecimiento (Ya saben aquello de, al burro para que ande Zanahoria y palo).

El Zidane lacónico cuando habla, se desató con un bolígrafo y papel en ristre. Con lo mal que se expresa y  lo bien que está escrita la carta. Conclusión, esa carta no la escribió él.

En ese escrito acusa a la entidad madridista y concretamente a Florentino, de falta de confianza para construir  el futuro a corto y largo plazo. Pedía memoria por todo lo logrado. Acusó al club de filtraciones  interesadas a la prensa cuando pintaban bastos (Algo que es verdad, y si no que se lo pregunten a algunos redactores de los diarios deportivos y a ese pseudo programa deportivo llamado el Chringuito).  Nadie se libró de las críticas de un Zidane rabioso que explotó de una forma muy particular.

Todos fueron críticas, pero como muchos dijeron y me sumo a ellos, le faltó también autocrítica. Zidane no ha sido el mejor estratega en lo táctico, ni mucho menos. No ha sabido trabajar con los más jóvenes , ciñéndose a un grupo  muy cerrado de jugadores y olvidándose de los demás. Iba a muerte con los que que eran de su grupo, y olvidaba y apartaba a los demás. Ha dado muchos palos de ciego: a Odegaard  que lo pidió con fuerza a la Real Sociedad tras unos pocos partidos, lo cedió al Arsenal dejando al centro del campo muy escaso de elementos; a  Reguilón y Acchraf, dos joyas de la cantera, como no les gustaba terminaron vendidos; Vinicius y Rodrygo no han hecho grandes progresos; los cambios en muchos partidos llegaban mal y tarde. Por no hablar  del gran desastre táctico que dibujo en el partido de vuelta con el Chelsea, con Vinicius como lateral derecho y la reaparición de Sergio Ramos y Mendy, que acababan de salir de una lesión de semanas y que no estaban para jugar un partido de tanto desgaste físico como pedía el Chelsea, que si por algo se caracteriza  es por su gran poderío físico, a la postre campeón de Europa.

En fin, que Zidane ha sembrado  buenos vientos, pero también ha creado tempestades. Al final se ha comportado y ha actuado  con mucho rencor hacia un club que le hizo mucho más grande como el gran jugador que fue; y que le dio la gran oportunidad de estrenarse como entrenador con un equipo como el Real Madrid, la envidia del mundo futbolístico.

Por supuesto, que tiene todo el derecho del  mundo a ese desahogo que el club asumió tranquilo,  pero tragando bilis.  En sus palabras hay, insisto,  mucho rencor escondido durante mucho tiempo. No ha sabido ser agradecido con el club que tanto le dio.

Se acabó, Zidane ya es historia del Real Madrid como lo han sido tantos y tantos a lo largo de la trayectoria del equipo blanco. Adiós a Zidane y un hola esperanzador a Carlo Ancelotti, a quien seguiremos  atentamente.