UPA alerta: la nueva planificación hidrológica es una condena para la región

Entre otras denuncias, Julián Morcillo ha afirmado que la Confederación Hidrográfica del Guadiana plantea un atentado contra los intereses de la región. El secretario general de UPA Castilla-La Mancha ha califica así el plan del Guadiana y exige una estrategia de unidad regional frente a una política de «regate corto» que beneficia exclusivamente al Levante. En rueda de prensa ha presentado las alegaciones de UPA a los Esquemas de Temas Importantes de las cuencas que afectan a la región.

El secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Castilla-La Mancha (UPA CLM), Julián Morcillo, ha denunciado en rueda de prensa el nuevo proceso de planificación hidrológica. Según Morcillo, las medidas propuestas constituyen un ataque directo y sin precedentes al equilibrio territorial y a la sostenibilidad económica de la región. El responsable de la organización agraria ha hecho un balance de las alegaciones de UPA a los Esquemas de Temas Importantes de las cuencas que afectan a la región.

El secretario general de UPA CLM ha agradecido el trabajo conjunto y el apoyo técnico prestado por las consejerías de Desarrollo Sostenible y de Agricultura, con especial mención a la delegación de Albacete y sus técnicos, así como a la Junta Central de Regantes de la Mancha Oriental (JCRMO) y al resto del colectivo de regantes. UPA ya dio la voz de alarma sobre este proceso en diciembre, animando a la movilización social, sindical y política.

El Guadiana: Un «atentado» económico y social

El responsable de UPA CLM ha calificado la propuesta para la cuenca del Guadiana como un atentado para una zona que concentra a un tercio de la población de la comunidad autónoma. Con un total de 340.000 hectáreas de regadío, que representan el 58% de toda la superficie regada de Castilla-La Mancha, el plan pretende condenar al secano al 34% de estas tierras.

Las consecuencias económicas serían terribles: 213 millones de euros al año en el valor de la producción, una reducción del margen neto de 82 millones de euros, y una pérdida patrimonial directa para los agricultores que asciende a 1.500 millones de euros por el descenso del valor de sus terrenos al pasar de riego a secano.

Júcar: Un atentado a los acuerdos históricos

En lo relativo a la cuenca del Júcar, Morcillo ha hecho una mención especial a la labor técnica de la JCRMO, llamando «atentado y burla» la ruptura del acuerdo político establecido en el plan de 1998; un hecho que en su día ya provocó la mayor manifestación en defensa del agua que se recuerda en Albacete. Desde la organización consideran inexplicable que un recurso renovable como el acuífero de la Mancha Oriental vea recortada su asignación desde los 398 hasta los 226 hectómetros cúbicos.

El plan recoge también una reducción en la sustitución de bombeos, que pasaría de 107,5 a 80 hectómetros cúbicos. Ha criticado duramente las declaraciones del presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar, quien afirmó que la región salía bien parada si el reparto se hiciese por habitantes: «Es un insulto a la inteligencia que se nos dijese eso en Albacete. ¿Dónde pone eso en la norma de planificación?», ha denunciado, recordando que la región genera 860 hectómetros cúbicos de recursos propios.

Asimismo, se exige abordar con urgencia el ámbito territorial de la demarcación, con rechazo a que se mantengan «colgadas de forma provisional» las cuentas de cuencas intracomunitarias valencianas dentro del Júcar. Morcillo ha defendido que los 630 hm³ destinados a Valencia, Sagunto, la Marina Baja o el Vinalopó, junto con la Albufera y los 163 hm³ asociados a su laguna artificial, deben ser gestionados directamente por la Comunidad Valenciana a través de alternativas como la desalinización, sin perjudicar a la cuenca cedente.

Segura: Recortes crónicos y alternativas inviables

La situación en la cuenca del Segura repite el mismo patrón de discriminación, pues mientras se busca redotar los regadíos del Levante y otorgar derechos a nuevas hectáreas en esa zona, los consumos actuales castellanomanchegos se verán reducidos: de 100,9 a apenas 33,2 hectómetros cúbicos. Este recorte provocará una caída del valor bruto de la producción de 100 millones de euros y una pérdida patrimonial estimada en 626 millones de euros, «una alternativa totalmente inviable».

Llamamiento a la unidad y acción final

Así, UPA ha hecho un llamamiento a la unidad, instando a todos los actores implicados a plantear una estrategia conjunta y una alternativa firme para esta tierra, basada en un conocimiento profundo de los recursos, un reparto equilibrado y soluciones concretas que eviten el abandono del medio rural. A preguntas de los medios de comunicación, ha matizado que «necesitamos una defensa como región, no vamos a permitir una política de regate corto. Lo que viene es muy jodido y exige poner freno a la extinción de derechos y a la reducción drástica de nuestras superficies de riego».

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